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Cada cual atiende su juego

Posicionarse, desde la oposición, con reclamos de máxima. También hacerlo desde el oficialismo, político o sindical, para no quedar a la zaga. 

03 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
Cada cual atiende su juego

Primero, vía el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dice que no está en agenda, pero enseguida asegura mediante el mismo mensajero que es “tema de análisis” de la Presidenta, tras hacer trascender (reunión en Olivos, antesala del paro del 10 de abril, frente a sindicalistas oficialistas y empresarios) que los cambios sobrevendrán una vez cerradas las paritarias de los gremios más representativos.

Así, el Gobierno nacional juega su juego. Como también lo juega la oposición. Tempranamente, el massismo agitó el tema, reflotando incluso proyectos de ley. Últimamente, el Frente Amplio Unen no pudo ser menos: además de pedir una inviable sesión especial en Diputados para el miércoles próximo, prometió unificar un proyecto con la impronta de la contradicción genética de la coalición: mientras Julio Cobos propone llevar el mínimo de los 15.000 pesos actuales a 19.500, su par Victoria Donda dice, sin más, subirlo a 36.000 (10 veces el salario mínimo).

No se queda atrás el conjunto del sindicalismo. El opositor, encabezado por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, hizo de su eliminación uno de los reclamos del paro del 10 de abril. El oficialista, liderado por Antonio Caló, también insistió en eliminarlo, aunque en vez de un paro, con una solicitada por el 1º de Mayo: el salario “no es ganancia sino el pago medido por las labores realizadas por los trabajadores”. Mientras, el jefe de la CTA pro Rosada, Hugo Yaski, sin llegar a reclamar su eliminación, insistió en modificarlo con una carácter “más progresivo”, convencido de que el aumento del mínimo se anunciará a mediados de mayo.

Cada cual, en definitiva, hace su juego. Posicionarse, desde la oposición, con reclamos de máxima. También hacerlo desde el oficialismo, político o sindical, para no quedar a la zaga. Sucedió así cada año, tras las paritarias. Aunque este 2014 tiene sus particularidades: el afán, lógico, de la tajada política, en un año donde la carrera sucesoria ya se largó y donde el “crecimiento con inclusión social” está en crisis. Y, como cada año, vendrá primero el aumento del salario mínimo, junto con el de la asignación universal, antes del de Ganancias; tanto en su mínimo (¿cercano al 30 por ciento en que cerraron las paritarias?), como probablemente el de sus escalas. ¿Sacrificará recursos el Estado? No parece: lo que pierde de recaudar por el aumento lo recupera vía consumo, vía el propio impuesto y vía mayor aporte por el incremento de los salarios. Ingresos, a lo sumo, iguales, a tono con la inflación. Si eso es suficiente para aumentar los ingresos mediante un sistema más progresivo, es otro cantar que, más temprano que tarde, tendrá que ser el centro del 
debate.