Martín Llaryora sorprendió esta semana al sumar al exministro de Hacienda de Mauricio Macri, Hernán Lacunza, al directorio del Banco de Córdoba. El anuncio llamó la atención hacia adentro del Gobierno, pero muy especialmente hacia afuera del oficialismo. Sobre todo en buena parte de la oposición cordobesa, donde muchos conocen bien al economista, de la época de Juntos por el Cambio y de las reuniones compartidas durante los años del macrismo.
Un locuaz opositor, hoy sin cargo conocido, recordó en un café céntrico que además de su recorrido técnico y político, Lacunza tiene una característica por la que se hizo conocido en la televisión y en el debate económico: sus metáforas.
“Esto es como cuando uno va al hospital y le dice al médico que tiene fiebre”, dijo en 2021 el ahora director de Bancor, para explicar la inflación. A partir de ahí, desarrolló toda una metáfora médica sobre diagnósticos equivocados, pie plano y tratamientos incorrectos.
“Es como un embarazo: vos emitís hoy y la inflación va a ser dentro de nueve meses”, amplió en la misma entrevista, para explicar, según su mirada, el efecto diferido de la emisión monetaria sobre los precios, que estaba llevando a cabo Alberto Fernández.
Cuando fue ministro de Hacienda de Macri, Lacunza solía recurrir seguido a metáforas náuticas para explicar la crisis. “Argentina es como un barco en medio de una tormenta: primero hay que estabilizarlo y después pensar hacia dónde navegar”, decía en 2019, en plena tensión cambiaria. En otra entrevista de aquella época también apeló a una imagen similar: “No estamos llegando al puerto deseado, pero lo importante ahora es evitar que el barco se hunda”.
Más acá en el tiempo, mutó a figuras gastronómicas. Para explicar el programa económico de Javier Milei, habló de un “menú de pasos”: entrada, plato principal y postre incluidos. El equilibrio fiscal era la entrada; la salida del cepo, uno de los platos fuertes; y el crecimiento económico, el postre que todavía “el mozo no acerca a la mesa”.

Ahora, en los pasillos del Bancor, algunos ya especulan con cuál será la primera metáfora “a la cordobesa” que ensayará Lacunza en una reunión de directorio.
El interlocutor, después del tercer amaretti, imaginó algo así cuando hable de la interna en el Gobierno: “La economía provincial es como un fernet compartido: mientras todos toman tranquilos, funciona; el problema empieza cuando alguno quiere vaciar la botella solo”.
Ex de Fadea, tras la candidatura a presidente de Kicillof
Quienes lo vieron recorriendo una exposición láctea del interior cordobés se sorprendieron. Entre tamberos y proveedores del sector aparecía Raúl Argañaraz, expresidente y CEO de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) durante el kirchnerismo.

Su paso por la empresa estatal quedó marcado por fuertes cuestionamientos gremiales y denuncias por presuntas irregularidades administrativas. Aquella gestión derivó en una extensa investigación judicial que hoy lo tiene procesado junto a otros exdirectivos, en una causa que se encamina hacia una instancia decisiva.
A quienes se acercaban a saludarlo, Argañaraz les comentaba dos novedades. La primera, que actualmente trabaja en una empresa dedicada a la comercialización de insumos para la industria láctea.
La segunda, que participa en la construcción política en Córdoba del espacio con el cual el gobernador bonaerense Axel Kicillof busca proyectarse a nivel nacional con vistas a una eventual candidatura presidencial dentro del peronismo.
“Yo estoy trabajando para Axel porque va a ser el próximo presidente”, dijo el extitular de Fadea, según aseguran quienes compartieron conversaciones informales con él.
Mientras tanto, su situación judicial sigue sumando capítulos. En septiembre pasado, la Cámara Federal de Córdoba agravó el escenario procesal de Argañaraz y de otros exdirectivos al confirmar procesamientos y revocar diversos sobreseimientos en la causa por presunta administración fraudulenta.
La investigación abarca contrataciones cuestionadas, compras sin autorización, adjudicaciones irregulares y acuerdos millonarios celebrados durante la conducción de la empresa estatal.
En su resolución, los camaristas consideraron acreditados indicios de perjuicio económico para Fadea y ordenaron profundizar la pesquisa sobre distintos hechos bajo sospecha.
Kyshakevych se prepara para chocar con Llaryora
La referente de Sergio Massa en Córdoba, Tania Kyshakevych, amaga con romper los puentes con el llaryorismo, jugada que haría con el aval de su jefe político.

Según contó uno de sus colaboradores, el ministro Manuel Calvo acorraló a Kyshakevych, lo que derivó en que la actual concejala de Deán Funes decidiera confrontar con el Gobierno provincial, al que le achaca estar “alejado del ideario peronista” (dicen, sobre este punto, que la concejala usa palabras más álgidas para referirse al ministro y al propio gobernador).
Aparentemente, todo se desencadenó en los últimas días cuando el Gobierno provincial puso contra las cuerdas a Kyshakevych y la obligó a tomar licencia en la administración pública provincial bajo la excusa de que tal tarea era “incompatible” con su función ad honorem como concejal en Deán Funes, donde es una férrea opositora de Andrea Nievas, aliada de Llaryora a través del legislador Raúl Figueroa.
Kyshakevych contó que se comunicó con Massa, quien habría habilitado aumentar la tensión del Frente Renovador con el Gobierno provincial; una señal para el escenario electoral de 2027, cuando Llaryora deba buscar la reelección en un escenario incierto.
“Ahora tendrán a la más férrea opositora desde adentro del peronismo, porque se olvidaron del peronismo”, dicen que dijo la exlegisladora provincial.

