Préstamos. El Banco Nación afirma que no hubo “ningún tipo de acomodo” para funcionarios

La entidad financiera emitió un comunicado. Y luego, habló Mario Zagaglia, subgerente general de Banca Minorista. Descartaron cualquier privilegio. En total, los créditos a los funcionarios y legisladores serían unos 52 sobre más de 27.000.

06 de abril de 2026 a las 11:20 a. m.
Redacción La Voz
El Banco Nación afirma que no hubo “ningún tipo de acomodo” para funcionarios
Banco Nación Argentina.

El Banco Nación salió a fijar posición frente a los cuestionamientos por los créditos hipotecarios otorgados a funcionarios. En un comunicado, negó privilegios, reivindicó la estandarización del proceso y se apoyó en el volumen de operaciones para validar su conducta.

La defensa buscó inscribir esos préstamos dentro de una política más amplia de expansión del crédito y no como casos individuales bajo sospecha.

Mario Zagaglia, subgerente general de Banca Minorista del BNA, aseguró luego, en una nota con Mitre Buenos Aires, que no existió “ningún tipo de acomodo” ni circuitos diferenciales para funcionarios. Según su explicación, todos los créditos se tramitan bajo una misma normativa y con un procedimiento uniforme.

La clave es que el banco implementó un sistema completamente online que, en teoría, elimina discrecionalidad. La solicitud se inicia de manera remota, genera una preaprobación automática y avanza bajo criterios predefinidos hasta la firma de la hipoteca.

El Nación intentó trasladar la discusión desde los nombres propios hacia el diseño del sistema, ya que si el proceso es digital, trazable y estandarizado, la posibilidad de trato preferencial quedaría, en principio, acotada.

Es una respuesta que no niega los montos ni el perfil de los beneficiarios, pero sí busca desactivar la sospecha de arbitrariedad.

El banco también puso sobre la mesa el alcance de su línea “Más hogares con BNA”. Desde su lanzamiento en julio de 2024, ya otorgó 27.000 créditos y desembolsó alrededor de 3 billones de pesos. La proyección es ambiciosa: 40.000 préstamos en tres años.

En ese marco, los casos cuestionados aparecen, según la entidad, como marginales dentro de un universo mucho más amplio. ¿Cuántos? El ministro Luis Caputo dijo que eran del 0,2%, lo que da aproximadamente 54 casos.

Comparación

Otro eje de la defensa es la comparación con el resto del sistema financiero. Zagaglia reconoció que existen condiciones diferenciales para quienes cobran su salario en el banco, pero aclaró que se trata de una práctica habitual en toda la banca. Tasas más bajas o mejores condiciones no serían privilegios discrecionales sino incentivos comerciales estándar.

En términos operativos, el esquema crediticio que describe el BNA no difiere sustancialmente del mercado. Se permiten cotitulares y codeudores (habitualmente familiares) para ampliar la capacidad de acceso. Los plazos llegan hasta 30 años y los montos pueden alcanzar los 470.000 dólares.

El ejemplo que utiliza la propia entidad es ilustrativo: un crédito de 90.000 dólares implica una cuota inicial cercana a los 750.000 pesos y requiere ingresos de al menos 3 millones mensuales.

La defensa política llegó desde el Ministerio de Economía. "Toto" Caputo no solo negó irregularidades, sino que reivindicó el acceso de funcionarios a estos créditos. Dijo que él mismo los incentivó a tomarlos y enmarcó esa decisión en una lógica de política económica. Para el ministro, el crédito hipotecario es un motor de reactivación y una herramienta de “justicia social”.

El regreso del crédito y el rol dominante del Nación

La discusión se inscribe en un contexto de fuerte reactivación del crédito hipotecario en Argentina, después de años de parálisis. En 2025 se otorgaron 44.305 préstamos, el cuarto mejor registro desde 2004, solo por detrás de los picos de 2017, 2018 y 2007.

Un informe de la consultora Tejido Urbano señaló que no solo creció la cantidad de créditos, sino también su peso dentro del sistema financiero y del mercado inmobiliario. En la provincia de Buenos Aires, casi el 16% de las escrituras se realizaron con financiamiento hipotecario, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires, ese porcentaje trepó al 20%, con un salto significativo respecto del año anterior.

El crédito volvió a ser un componente relevante en las operaciones de compraventa.

Y ese rebote tuvo como actor dominante precisamente al Banco Nación. Según datos del propio banco, 9 de cada 10 créditos hipotecarios otorgados en el país fueron del BNA.

Las condiciones crediticias también acompañaron ese proceso. La tasa promedio comenzó el año pasado en torno al 5,2% anual, subió hasta septiembre y luego descendió, en parte impulsada por las líneas más competitivas del Nación. A su vez, los plazos se extendieron de 23,6 a 25,8 años en promedio, una estrategia que permite ajustar la relación cuota-ingreso y ampliar el universo de potenciales tomadores.

La digitalización implementada por el banco público aparece como otro factor clave. No solo reduce tiempos y costos, sino que introduce un esquema de evaluación centralizado. Esto tiene dos efectos: por un lado, facilita la escala; por otro, refuerza el argumento institucional de que no hay discrecionalidad en la asignación de créditos. Es, en los hechos, el núcleo de la defensa que hoy ensaya el Nación.

El sistema, sin embargo, todavía enfrenta restricciones. El informe advierte que el desafío ya no es reactivar el crédito, sino ampliarlo. Persisten cuellos de botella vinculados al scoring bancario, al acceso de sectores informales y a la capacidad de fondeo. La inclusión de monotributistas y la posibilidad de sumar codeudores son intentos de resolver esas limitaciones, pero su alcance aún es acotado.