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Política

Radiografía de los ingresos. En Argentina, la mitad de los ocupados gana menos de $ 800 mil

El Indec publicó su informe sobre la evolución de los ingresos individuales y familiares en el último trimestre de 2025. La distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre llega a 13 veces. Fuerte desigualdad entre hombres y mujeres.

08 de abril de 2026, 14:16
En Argentina, la mitad de los ocupados gana menos de $ 800 mil
Protesta de trabajadores de Fate.

En los últimos años, sobre todo a partir de 2011, Argentina entró en una parálisis que frenó a su economía, que no creció más. Sin crear riqueza, el tamaño de la torta no se modificó, pero sí el crecimiento poblacional. ¿Consecuencias? Hay cada vez menos para repartir.

En la Argentina de fines de 2025 eso quedó muy evidenciado, sobre todo si se lee el último informe del Indec sobre la distribución del ingreso, a partir de los datos que recoge la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

El primer dato impactante es que sobre una población de poco más de 30 millones de personas en los 31 principales centros urbanos medidos, solo el 62,6% percibía algún ingreso al menos hasta fines del año pasado. El resto, casi 11 millones de personas, dijo no registrar entradas monetarias propias.

Pero hay más datos fuertes. Entre los ciudadanos que sí tienen ingresos, el promedio mensual se ubicó en $ 1.011.863. Ese número, sin embargo, es engañoso si se lo toma como referencia general porque la mediana (que divide a la población en dos mitades) queda bastante más abajo.

Es decir que una gran parte de los argentinos gana menos de ese promedio. Especialmente, aquellos que tienen un trabajo registrado (cifra que mencionaremos más adelante).

Y otro dato más fuerte aún. Cuando se observa el ingreso per cápita familiar, que distribuye el ingreso total del hogar entre sus integrantes, el promedio es de $ 635.996, y la mediana cae a los $ 450.000.

Para subrayarlo: la mitad de los argentinos vivía con menos de $ 450 mil (por persona) dentro de su hogar.

La segunda clave para entender cuánto se gana en Argentina está en lo que se conoce como "deciles". ¿De qué hablamos? El Indec ordena a la población en 10 grupos poblacionales iguales según sus ingresos. Y cada uno representa al 10% de las personas.

En esta radiografía de fin del año pasado, en el extremo inferior de ese mapa, el decil más bajo tenía ingresos per cápita que no superaban los $ 177.800 (el ingreso medio en ese grupo era de $ 117.129). En el otro extremo, el decil más alto arrancaba en $ 1.250.000 y alcanzaba un promedio de $ 2.055.992 por persona.

Entre ambos extremos hay una distancia de 13 veces cuando se compara la mediana.

Sumados los 5 deciles más bajos, teníamos entonces que más de la mitad de la población percibía un ingreso mensual debajo de los $ 800.000.

Ahora bien, si se agrupan los deciles en tres grandes estratos, la foto se simplificaba. El 40% más pobre tenía ingresos promedio de $ 351.028; el 40% del medio alcanzaba los $ 940.586; y el 20% superior escalaba a los $ 2.476.247.

Esto permite dimensionar el escalón entre clases y el malestar social que esto puede generar porque el salto entre la "clase media" y la "alta" era mucho más pronunciado que entre la "clase baja" y "la media".

El mapa se completa con una mirada sobre el reparto del ingreso. Allí se ve que el 10% más rico del país concentraba el 32,3% de todos los ingresos; mientras que el 10% más pobre apenas accedía al 1,8%. Como se lee, un solo decil capturaba casi un tercio de la masa total de ingresos disponibles.

Nota: esa brecha se mantiene estable respecto de un año atrás y no es un salto reciente, lo que habla de una estructura de desigualdad bastante consolidada.

El foco sobre el trabajo

Cuando el foco se pone en el trabajo, aparece otra capa de ese mapa. A fines del año pasado, el ingreso promedio por la ocupación principal era en Argentina de $ 1.068.540. Pero la mediana bajaba a $ 800.000. Sí, la mitad de los trabajadores ganaba menos que ese valor.

Luis Toto Caputo en TN.
Luis Toto Caputo en TN. (TN)

En los primeros cuatro deciles de ocupados, el ingreso promedio era de $ 392.439. En el bloque medio, entre el quinto y el octavo decil, subía a $ 1.016.016; y en la cima, el promedio superaba los $ 2,5 millones.

La condición laboral introduce otra diferencia estructural, que es que entre los asalariados, quienes tienen descuento jubilatorio (es decir, empleo formal), percibían en promedio $ 1.321.353. Mientras que los que no tenían aportes recibían $ 651.484. La brecha es del orden del doble.

Género

En el estudio, el Indec también remarca la brecha de ingresos por género. Los varones tienen un ingreso promedio de $ 1.191.364, mientras que las mujeres llegan a los $ 838.336. Hablamos de una diferencia del 30%.

En el plano de los hogares, los ingresos totales promedian $ 1.894.343. Pero la dispersión es amplia porque el 10% más bajo no supera en promedio los $ 374.278; pero en el 10% más alto, el promedio salta a más de $ 5,6 millones .

La estructura de esos ingresos también varía. En promedio, el 79,2% proviene del trabajo y el 20,8% de fuentes no laborales como jubilaciones o transferencias. Pero en los hogares más pobres, los ingresos no laborales pesan mucho más, ya que en el decil más bajo llegan al 67,7% del total .

Traducido (aunque no es novedad): en la base de la pirámide, el trabajo pierde peso como fuente de ingresos.

La relación de dependencia económica completa el cuadro. En promedio, hay 122 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas. Pero en los sectores más bajos, esa carga es mucho mayor: en el primer decil, hay 284 personas no ocupadas por cada 100 que trabajan .

Volvemos al principio, para reforzar la idea de que la torta debe distribuirse entre más personas.

Gini

Finalmente, en el informe se midió el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en una sociedad. El dato de fines del año pasado se ubicaba en en 0,427. Es un valor alto en términos internacionales, aunque muestra una leve mejora respecto del año anterior .

El coeficiente de Gini mide la desigualdad en la distribución del ingreso dentro de una población, y para eso toma valores entre 0 y 1.

El 0 representa igualdad perfecta, donde todos tienen el mismo ingreso; mientras que el 1 indica desigualdad absoluta, donde una sola persona concentra todo el ingreso. Se calcula comparando la distribución real con una distribución perfectamente igualitaria: cuanto más alto es el valor, mayor es la concentración del ingreso.

No mide pobreza ni nivel de ingresos, sino cómo se reparten. Permite comparar países o períodos, aunque no explica por sí solo las causas de la desigualdad ni su dinámica.