Firma. Acuerdo con EE.UU.: la Armada recibirá nuevos aviones y drones para vigilar el Mar Argentino
El programa de cinco años incluye la entrega de dos aeronaves Textron B-360ER y tecnología avanzada para combatir la pesca ilegal en el Atlántico Sur.
La Armada Argentina y el Departamento de Defensa de Estados Unidos formalizaron un convenio de cooperación militar para fortalecer el control de los espacios marítimos nacionales. El acuerdo, denominado "Protección de Bienes Comunes Globales" (Protecting Global Commons Program), prevé la incorporación de aeronaves de patrulla, drones y capacitación especializada para las fuerzas nacionales durante los próximos cinco años.
La rúbrica de la Carta de Intención fue realizada por el Almirante Juan Carlos Romay, Jefe del Estado Mayor de la Armada, y el contraalmirante Carlos Sardiello, representante de la Cuarta Flota estadounidense.
Equipamiento y plazos de entrega
El eje central de la iniciativa es la provisión de dos aviones Textron B-360ER MPA completamente nuevos, diseñados para misiones de vigilancia y reconocimiento aeronaval. Según el cronograma oficial, la primera unidad arribará al país en diciembre de este año, mientras que la segunda se incorporará a mediados de 2027.
Estas aeronaves cuentan con sensores infrarrojos, radares de búsqueda de superficie y sistemas de identificación automática de buques. La tecnología permitirá un monitoreo preciso del tráfico marítimo y la detección de embarcaciones en tareas de pesca ilegal.
Foco en la soberanía económica
Uno de los objetivos estratégicos es frenar la depredación de los recursos naturales en la Zona Económica Exclusiva, especialmente por flotas extranjeras que operan en el límite de la milla 200.
El programa también contempla la integración de vehículos aéreos no tripulados (drones) con capacidad de despegue vertical. Estos dispositivos operarán desde los patrulleros oceánicos de la Armada, que amplía el radio de cobertura en alta mar.
Cooperación y formación profesional
Además del equipamiento, el acuerdo incluye transferencia de tecnología y "entrenamiento de élite" para los efectivos de la Aviación Naval. Se prevé la instalación de un simulador para las aeronaves P-3C Orión, optimizando la formación de los pilotos argentinos.
Desde la Embajada de Estados Unidos destacaron que esta alianza busca "interceptar y neutralizar amenazas marítimas" de manera conjunta. El financiamiento y soporte se encuadran en la Sección 333 de la ley de asistencia militar estadounidense para países socios.
La Polémica que desató el acuerdo
Desde el Gobierno dijeron el nombre Protección de Bienes Comunes Globales (Protecting Global Commons) es "el nombre del programa de cooperación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos." Que esto "no implica soberanía compartida ni internacionalización del Mar Argentino". Y que lo importante no es la jurisdicción sobre el Mar Argentino, "sino la cooperación frente a desafíos compartidos vinculados a la seguridad marítima y la estabilidad regional."
Hasta el jefe de Gabinete del gobernador bonaerense Axel Kicillof se metió en la polémica. "El Mar Argentino no es un bien común global. Es un espacio donde la Argentina tiene la OBLIGACIÓN de ejercer jurisdicción propia y custodiar sus recursos. En vez de ofrecer nuestro Atlántico Sur como área de entrenamiento y mapeo naval para otras potencias, el gobierno nacional debe cumplir allí sus funciones soberanas. Entre ellas, comenzar imperiosamente las gestiones y las acciones de presión diplomática para impedir la explotación ilegal de petróleo en la Cuenca Malvinas Norte, que se sigue consolidando frente a la parálisis del gobierno de @JMilei", tuiteó Carlos Blanco.
Contexto y alcance regional
Este avance se produce en un marco de alineamiento estratégico entre Buenos Aires y Washington en materia de defensa y seguridad. Fuentes oficiales aclararon que las tareas de monitoreo se realizarán exclusivamente en aguas bajo control argentino, sin incluir áreas en disputa.
Para el país, la modernización de estas capacidades aeronavales representa un paso fundamental en la actualización de su infraestructura de defensa. La incorporación de estos sistemas permitirá una presencia más efectiva y constante en la vigilancia de los recursos del Atlántico Sur.

