Fondos públicos. En 26 meses, las provincias perdieron U$S 18 mil millones de envíos nacionales

La pérdida acumulada durante la gestión Milei llega a los $ 20,5 billones en el caso de los envíos no automáticos y a $15,6 billones por transferencias automáticas. En cambio, Caba tuvo incrementos en ambos conceptos.

13 de abril de 2026 a las 03:32 p. m.
En 26 meses, las provincias perdieron U$S 18 mil millones de envíos nacionales
Gobernadores a la espera del discurso de Milei en el Congreso.

La crisis de las provincias obligó al Gobierno de Javier Milei a incrementar el ritmo de la distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y desde abril se habilitaron anticipos de coparticipación para las 12 jurisdicciones que enfrentan dificultades para el pago de sueldos. Esto ocurre luego de ocho meses sucesivos de caída de la coparticipación nacional, pero la merma de las transferencias a las provincias comenzó en el arranque de la gestión de La Libertad Avanza.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) le pone número a lo que perdieron las provincias en materia de envíos nacionales. El documento reveló que sufrieron una fuerte caída en los recursos enviados por la Nación entre enero de 2024 y febrero de 2026. En total, la disminución acumulada de transferencias –tanto automáticas como discrecionales– alcanzó los U$S 18.000 millones, con impactos heterogéneos según la jurisdicción.

El estudio distingue entre dos tipos de envíos: las transferencias no automáticas (de carácter discrecional, con los ATN como principal herramienta) y las automáticas, ligadas a la recaudación de impuestos coparticipables. En el período analizado, las primeras explicaron el 57% del ajuste total, mientras que el 43% restante correspondió a la caída de los envíos automáticos.

En términos reales, las 23 provincias registraron una pérdida acumulada de $36 billones (a valores de febrero de 2026) respecto del promedio mensual de 2023. En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) fue la única jurisdicción con saldo positivo, con un incremento de $550.000 millones, explicado por el cumplimiento de una medida cautelar de la Corte Suprema que elevó su coeficiente de coparticipación.

La provincia de Buenos Aires encabezó el ranking de pérdidas absolutas, con una caída de $14,1 billones considerando ambos tipos de transferencias. Le siguió Santa Fe, una la pérdida de $2,53 billones). En el extremo opuesto, las menores caídas se registraron en La Pampa, Tierra del Fuego y Chubut.

En el caso de Córdoba, el informe muestra una caída acumulada de $2,11 billones en las transferencias totales entre enero de 2024 y febrero de 2026, la tercera en magnitud. Este resultado combina una baja de $1,43 billones en transferencias automáticas y un recorte casi absoluto de los envíos no automáticos. Se trata de una de las pocas provincias que nunca recibió un ATN en la era Milei, y tampoco se enviaron los recursos previstos por el Congreso al declarar la emergencia ambiental por los incendios forestales de 2024.

Sin embargo, al analizar el impacto por habitante, Córdoba aparece entre las menos perjudicadas del país, con una pérdida de $533.000 per cápita, lo que refleja una estructura de financiamiento relativamente menos dependiente de transferencias discrecionales en comparación con otras provincias.

Es en ese cálculo per cápita donde se evidencian las diferencias más significativas. La Rioja fue la provincia más afectada en términos individuales, con una pérdida acumulada de $3,08 millones por habitante. Detrás se ubicaron Tierra del Fuego y Formosa. En cambio, Córdoba, Mendoza y Chubut mostraron los menores descensos por habitante.

En cuanto a las transferencias automáticas, todas las jurisdicciones registraron caídas, producto principalmente de la menor recaudación de impuestos nacionales como IVA y Ganancias. Factores como reducciones tributarias y cambios en la administración fiscal –entre ellos, la restitución de certificados de exclusión en percepciones aduaneras– impactaron negativamente en los ingresos coparticipables.

Por su parte, las transferencias no automáticas mostraron una reducción más marcada y generalizada, reflejando decisiones discrecionales del Gobierno nacional en el marco de un ajuste del gasto público.

El trabajo del Iaraf subraya que la combinación de ambos factores –menores envíos discrecionales y caída en la coparticipación– generó una presión significativa sobre las finanzas provinciales.

En síntesis, sostiene Iaraf, el período 2024-2026 dejó un saldo claramente contractivo para las provincias, con un ajuste de magnitud histórica en las transferencias nacionales. La heterogeneidad del impacto refleja tanto diferencias estructurales entre jurisdicciones como el peso relativo de cada tipo de transferencia en sus esquemas de financiamiento.