Recorrido. Los 112 días de escándalos de Manuel Adorni que terminaron con su renuncia como jefe de Gabinete
El jefe de Gabinete dejó el cargo luego de una seguidilla de denuncias, investigaciones judiciales y cuestionamientos sobre viajes, propiedades, gastos millonarios y activos no declarados.
La renuncia de Manuel Adorni puso fin a más de 100 días de controversias políticas y judiciales que fueron erosionando su permanencia en el Gobierno nacional.
El ahora exjefe de Gabinete quedó envuelto en una investigación por su crecimiento patrimonial, el financiamiento de propiedades, viajes privados y la existencia de fondos no declarados, en una causa que sumó testimonios, documentos y episodios que marcaron la agenda política de los últimos meses.
La crisis se inició en marzo, cuando una fotografía de su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial que viajó a Nueva York junto al presidente Javier Milei abrió los primeros interrogantes sobre el uso de recursos estatales.

El origen del caso: un viaje a Nueva York
La polémica comenzó el 8 de marzo, cuando trascendió que Angeletti había viajado en el avión presidencial hacia Estados Unidos. Durante dos días, el Gobierno evitó confirmar o desmentir la información.
Finalmente, Adorni reconoció que su esposa había integrado la comitiva y justificó la decisión asegurando que necesitaba a su “compañera de vida” mientras trabajaba en el exterior.
“Me estaba deslomando trabajando y quería tenerla cerca”, afirmó entonces.
El funcionario sostuvo además que ella había comprado un pasaje por cuenta propia por U$S 5.348, aunque nunca precisó la actividad que desarrolló durante la visita oficial.
Punta del Este y las primeras contradicciones
Pocos días después surgieron nuevos cuestionamientos por un viaje privado a Punta del Este realizado durante el feriado de Carnaval. Las investigaciones determinaron que Adorni y su familia utilizaron un avión privado junto al productor y periodista Marcelo Grandio.

Las explicaciones públicas fueron cambiando con el correr de las horas. Inicialmente se aseguró que el vuelo había sido abonado por el propio funcionario, aunque nunca se exhibieron comprobantes que lo acreditaran.
La Justicia obtuvo luego facturas por U$S 4.830 correspondientes al tramo de ida y otros U$S 3 mil por el regreso. Los documentos quedaron vinculados a empresas y terceros relacionados con Grandio.

Propiedades y bienes omitidos
El avance de las investigaciones derivó en nuevas revelaciones sobre el patrimonio inmobiliario del funcionario. En marzo trascendió la existencia de una vivienda en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, que no había sido incorporada en la declaración jurada presentada ese año. Posteriormente, Adorni corrigió la información y sostuvo que la propiedad pertenecía tanto a él como a su esposa.
También salió a la luz la compra de un departamento en Caballito valuado en U$S 230 mil. Según la escritura, dos jubiladas financiaron U$S 200 mil mediante un crédito hipotecario sin intereses. Una de ellas aseguró públicamente no conocer personalmente al entonces jefe de Gabinete.
Testimonios y explicaciones judiciales
La causa tomó un giro inesperado con la declaración de la escribana Adriana Nechevenko. La profesional explicó que Adorni había realizado en un corto período tres operaciones inmobiliarias, luego de más de una década sin movimientos patrimoniales relevantes. “Se le dio todo junto”, afirmó ante los investigadores.

También detalló que parte de la compra de la vivienda del country fue financiada con un préstamo respaldado por la hipoteca de otra propiedad del funcionario. Las explicaciones, lejos de disipar las dudas, alimentaron nuevos interrogantes sobre el origen de los fondos utilizados.
Viajes al exterior y gastos elevados
Con el correr de las semanas aparecieron registros de otros viajes familiares. La Justicia confirmó vacaciones en Aruba durante diciembre de 2024, con desembolsos cercanos a los 14.000 dólares entre pasajes y alojamiento.
Posteriormente se conocieron gastos por casi $ 9,7 millones correspondientes a una estadía en el hotel Llao Llao, en Bariloche. Las investigaciones determinaron que el viaje, de cinco días, representó un costo equivalente a unos U$S 6.900 al tipo de cambio vigente en ese momento.
La reforma millonaria en Indio Cua
Uno de los capítulos más resonantes surgió a partir del testimonio del contratista Matías Tabar. El empresario aseguró ante la Justicia que recibió U$S 245.929 en efectivo por una reforma integral en la vivienda de Indio Cua.
La obra contemplaba una pileta climatizada con cascada, jacuzzi con apoyacabezas especiales y una parrilla valuada en U$S 6.500.
Tabar también declaró que Adorni había intentado poner a disposición sus abogados antes de la audiencia judicial.

El reconocimiento de fondos no declarados
El punto de inflexión llegó el 10 de junio. Durante una entrevista periodística, Adorni reconoció haber omitido declarar alrededor de U$S 500 mil. “Ahorramos en negro, como todos los argentinos”, expresó.
Según explicó, el dinero provenía de una inversión inicial de U$S 200 mil en criptomonedas que posteriormente le generó ganancias por otros U$S 300 mil. El exfuncionario aseguró que había encontrado en un antiguo dispositivo electrónico la documentación respaldatoria de esas operaciones.
No obstante, los investigadores advirtieron que será él quien deba demostrar el origen y la trazabilidad efectiva de esos fondos.
El Congreso y la presión política
La situación derivó en iniciativas opositoras para impulsar una interpelación y una eventual moción de censura en el Congreso. Aunque el oficialismo logró contener los avances parlamentarios, crecieron los cuestionamientos internos y externos.
Dirigentes aliados comenzaron a reclamar explicaciones más contundentes y una definición política por parte del presidente Javier Milei. En la Casa Rosada admitían que una eventual comparecencia legislativa podría resultar determinante para el futuro del funcionario.
La polémica final: compras con tarjetas ajenas
Según registros difundidos esta semana, Adorni realizó compras por más de 5,8 millones de pesos en artículos vinculados a videojuegos y tecnología utilizando tarjetas de crédito pertenecientes a dos empleados públicos bajo su órbita. La operación incluyó un monitor gamer y dos proyectores. El monto superaba ampliamente el salario mensual que percibía entonces como funcionario.
La revelación reactivó los cuestionamientos sobre la utilización de recursos y vínculos dentro de la estructura estatal.
El cierre de una crisis política
Tras más de tres meses de investigaciones, declaraciones y rectificaciones patrimoniales, Manuel Adorni presentó su renuncia.
La causa judicial continúa abierta y todavía restan definiciones sobre el origen de los fondos declarados, las operaciones inmobiliarias realizadas y las responsabilidades que puedan surgir de las investigaciones en curso.
Mientras tanto, el oficialismo enfrenta el desafío de cerrar una crisis que combinó cuestionamientos éticos, patrimoniales y políticos en uno de los cargos más relevantes de la administración nacional.










