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¿Yo, señora? No, señora...

A la Gran Bonetona se le ha escapado la inflación y dice que la culpa es de los gobernadores e intendentes.Roxana Acotto.

13 de enero de 2013 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
¿Yo, señora? No, señora...

A la Gran Bonetona se le ha escapado la inflación y dice que la culpa es de los gobernadores e intendentes. "¡¿Yo, señora?! ¡No, señora!", responde un trío de gobernadores, casualmente todos con aspiraciones presidenciales."Pues, entonces, ¿de quién es la culpa?", preguntan millones de asistentes a este patético juego de mirar para otro lado.La verdad es que con la Gran Bonetona a la cabeza, todos pusieron su granito de arena para ir conformando una bola de nieve que –cada mes que pasa– se hace más grande y peligrosa.Si la inflación fuera un problema de falta de oferta (como sostienen algunos "teóricos" del equipo económicos que comanda Hernán Lorenzino), el enfriamiento de la demanda de 2012 habría aquietado los precios. Pero pasó lo contrario: la "inflación Congreso" marca valores anualizados del 26 por ciento para el cierre del año pasado y las proyecciones para el 2013 giran en el 30 por ciento.La Presidenta ha ratificado esta semana que los esfuerzos del Gobierno seguirán orientados a sostener la demanda. Más sopa: la inundación de billetes de 100 pesos seguirá a todo ritmo para que todos tengan cada vez más plata que vale menos.El economista Alfonso Prat Gay lo puso en un ejemplo demoledor: en septiembre de 2004 con un billete de 100 pesos nos llevábamos del supermercado 78 kilos de azúcar, un volumen que difícilmente se pudiera contener en un changuito común. Hoy apenas pasaríamos por el escáner 11 kilos de azúcar, un carro casi vacío.Ni Macri, ni De la Sota, ni mucho menos Scioli se pueden hacer los distraídos. Con entusiasmo todos se prendieron a la suba del gasto público y –cuando se vació el tarro– a aumentos de impuestos que los eximan de la responsabilidad de racionalizarlos.Embriagados por la felicidad que otorga "un poco" de inflación, todos se prendieron al festejo sin pensar mucho en la resaca. Va llegando la hora de hacerse cargo...