Volvieron los arbolitos
El retorno del mercado informal de compraventa de divisas extranjeras pone al descubierto la magnitud de problemas de todo tipo creados por el cepo al dólar.
Por la crisis y el cepo al dólar, ha regresado una especie que se creía extinguida en la Argentina: la de los "arbolitos", o cambistas informales que se dedican a la compraventa de la moneda norteamericana en la vía pública. En la calle Florida, de la ciudad de Buenos Aires, y también en la Rivadavia, de la ciudad de Córdoba, se multiplicaron estos especuladores callejeros como consecuencia de las restricciones impuestas por el Gobierno nacional a la compra de dólares. Resulta obvio que los argentinos adquieren dólares en el mercado informal debido a dos razones principales: por las dificultades para conseguir la divisa en casas de cambio y bancos, y por las molestias que implica llenar los papeles que exige la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).En las últimas semanas, ha aumentado también el número de turistas extranjeros que venden su dinero en el mercado informal. Es que allí les pagan un precio mucho más alto que en el oficial: 6,30 pesos por dólar, contra 4,62. Este boom de la informalidad en la compraventa del billete norteamericano contrasta con la poca actividad que se registra en las casas de cambio, cuyos locales están semivacíos durante la mayor parte del día.La diferencia entre ambos valores es muy grande y, para el bolsillo de un extranjero, se nota más a la hora de alojarse y comer en ciudades tan caras como Buenos Aires o Córdoba. La creciente demanda contribuye a que el mercado informal del dólar aumente pese a todos los esfuerzos de las autoridades para combatirlo.El tráfico informal y callejero de divisas está penado por ley. Aun cuando se esté en desacuerdo con las medidas del Gobierno relacionadas con el dólar, no deja de ser ilegal e inmoral aprovecharse de la situación para lucrar de manera ilegítima. En este sentido, hay que preguntarse si lo lógico es establecer penas más duras y perseguir a los "arbolitos" o evitar que proliferen implementando una política cambiaria coherente con la actual situación económica del país.En Buenos Aires, la Afip ha comenzado a efectuar algunos controles. Sin embargo, un juez federal dispuso que los procedimientos en la vía pública deben tener autorización judicial y ser realizados por inspectores del Banco Central, no por la entidad que encabeza Ricardo Echegaray.El retorno de los "arbolitos" es un síntoma de la crisis creada por el cepo cambiario. Y tiene un efecto dominó, como la creación de un "dólar uruguayo", que consiste en abaratar los precios internos en ese país para estimular el flujo de turistas argentinos, o la caída en un 30 por ciento del valor de nuestra moneda en Bolivia.Lo menos que debería hacer el Gobierno para empezar a resolver la cuestión es reconocer que la restricción genera más problemas de los que soluciona.

