¿Volverán los "30 gloriosos"?
En la Argentina diluvia cada 10 ó 20 años, en lo que parece ser una constante histórica, por lo que no hay garantía de que no vuelva a repetirse. Julio César Moreno.
A casi cuatro meses de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, los ecos de aquella gran victoria electoral parecen diluirse lentamente, ante la emergencia de indisimulables problemas económicos y sociales y una especie de desagregación del otrora monolítico poder kirchnerista. Y no es que haya disminuido la popularidad de la Presidenta, que sigue siendo muy alta, aunque haya caído unos puntos en algunas encuestas. Las razones que impulsaron a más del 50 por ciento de la ciudadanía a votar por Cristina –fundamentalmente, la falta de una oposición coherente, sólida y creíble– se mantienen y si hay algo a que los argentinos tienen miedo es a que se repita la crisis de fines de 2001 y principios de 2002.Por ello, la idea de que debe mantenerse un poder político fuerte y firme está muy arraigada, aunque haya que tragarse muchos sapos. Alguien podría pensar que es una especie de chantaje, y en buena medida lo es, porque el cristinismo tiene una impronta casi monárquica, en el sentido que le daba Luis XIV a la hipótesis de su alejamiento del trono de Francia: "Después de mí, el diluvio".Lo que sucede es que en la Argentina diluvia cada 10 ó 20 años, en lo que parece ser una constante histórica, por lo que no hay ninguna garantía de que la historia no vuelva a repetirse.Con un agravante: que ahora las grandes crisis no son sólo políticas o institucionales, sino que afectan con mucha fuerza a la economía y la sociedad, generando desempleo, pobreza y profundas desigualdades.Antes no era del todo así, pues se podía hacer una distinción entre la sociedad política y la sociedad civil, incluyendo en esta segunda categoría a la economía y la estructura social.Durante los "30 gloriosos años", período que algunos sitúan entre 1950 y 1980 y otros entre 1945 y 1975, no sólo en nuestro país sino también en el mundo entero la sociedad sobrellevó con éxito sucesivas crisis políticas e incluso conflictos bélicos.Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se abrió en Europa Occidental, Estados Unidos y parte de América latina (en la que se contaba la Argentina) un período de crecimiento económico sin precedentes, de expansión de la clase media, de una gran movilidad social vertical (de abajo hacia arriba) y una cada vez más equitativa redistribución del ingreso.En nuestro país, los "30 gloriosos" atravesaron gobiernos y regímenes políticos muy distintos: el primer peronismo, la Revolución Libertadora, los gobiernos radicales de Arturo Frondizi y Arturo Illia, el régimen militar de Juan Carlos Onganía y sus sucesores y el segundo peronismo, a partir de 1973, hasta llegar a ese fatídico 1975, con Perón ya muerto, el país envuelto en una virtual guerra civil y a las puertas de un nuevo y cruento golpe cívico-militar, que se produjo en 1976.Lo digno de destacar es eso: que un largo proceso de crecimiento económico y social haya atravesado diferentes gobiernos y fuertes crisis político-institucionales.
Pero desde 1975 en adelante cambió la historia, con altibajos pero con un denominador común: que las crisis políticas eran la expresión de crisis económicas y financieras que afectaban profundamente los equilibrios sociales, como en 1989 ó 2001, cuando las corridas bancarias, la hiperinflación o las devaluaciones salvajes voltearon gobiernos y sumieron al pueblo en la incertidumbre, la inestabilidad, el retroceso social y el miedo al futuro.Los "30 gloriosos" quedaron atrás y nadie sabe si alguna vez volverán o correrán la suerte del soldado Mambrú, que un día se fue a la guerra y no volvió más.

