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Vivir inseguros

Abordar el tema y discutirlo, buscar soluciones, es una forma de encararlo. Un pequeño avance, preferible a decir “de eso no se habla”, como hacen los legisladores de Unión por Córdoba.

16 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Olga Rista*
Vivir inseguros

El jefe de Policía de la provincia aseguró que no hay una ola delictiva. Sin embargo, admitió que la gente sufre el accionar criminal. En un breve repaso de los hechos acaecidos en los últimos días de marzo y primeros de abril, reflejados en los medios de comunicación, nos encontramos con otra realidad. La que escuchamos a diario en diálogo con nuestros vecinos, conocidos y amigos.Nos informamos, por ejemplo, de que policías cordobeses son investigados por un supuesto crimen en Frontera y que el hijo de un alto jefe de la Policía fue detenido tras ser reconocido como un presunto motochoro.Una investigación realizada por este diario en casas de repuestos de automotores indica que por día hay más de 100 roturas de cristales de vehículos en esta capital.Una encuesta del Observatorio de Seguridad Ciudadana consigna que los delitos aumentaron el 10 por ciento, se incrementó la violencia y que durante 2014, en los robos callejeros, la utilización de las motos fue de 166 casos por día.También entre las informaciones se destaca que simulan accidentes de tránsito para robar a automovilistas, y que lo hacen en pleno Centro de la ciudad de Córdoba.

Delitos

Las mujeres y las personas mayores suelen ser las víctimas elegidas, y así lo reflejan noticias. Por ejemplo: el asalto a una mujer en el puente del Centro Cívico o una joven que resultó herida al descender del colectivo en barrio Quisquisacate. Pero también nos enteramos de que dos personas fueron baleadas por motochoros y uno de los hechos ocurrió cuando la víctima salía de la sede céntrica de la Empresa Provincial de Energía.

De los ataques con fines de robo, no escapan tampoco los conductores del transporte público, comercios ubicados en las cercanías de la Jefatura Policial, una fábrica que fue asaltada 23 veces y un colegio que sufrió ocho robos en un año y medio.

Al correr de los días, surgen formas más novedosas de defenderse. Tal el caso del señor de barrio Cerro Norte que utilizó una catana. Un vecino de Villa María lo hizo con una pala.

También vemos en los informativos que en un mismo día se movilizan vecinos de distintos barrios, como General Paz y Nueva Córdoba, para reclamar seguridad. Lo mismo sostienen ante la prensa gráfica habitantes de Las Palmas, Uritorco y San Salvador, que se sienten sitiados por bandas que los asaltan en sus casas y calles públicas.

El reclamo se repite en la provincia. En San Francisco, salieron a pedir controles policiales.

Los fines de semana –en particular, los largos– los delincuentes invaden edificios de zonas céntricas de esta capital.

Y así la reseña no tiene fin, porque por estos días se sumó un misterioso secuestro, el asalto a un conductor radial que hacía su caminata y muchos otros hechos que no se denuncian o que la prensa no se entera.

Datos que faltan

Pese a la elevada preocupación de los ciudadanos por el tema, la Policía no aporta cifras oficiales y no incentiva la prevención.

A su vez, el oficialismo en la Legislatura se niega a discutir la problemática y ni siquiera abre el debate.

El titular del Ministerio de Gobierno y Seguridad tampoco concurre al recinto para informar a la oposición.

En definitiva, se produce un círculo cerrado donde la gente se siente cada día más desprotegida e impotente y el delito aumenta de manera alarmante y se enquista en la sociedad.

Los modelos de personajes de distintos ámbitos que concentran importantes fortunas no contribuyen a la formación de una cultura del trabajo en nuestros jóvenes.

Resolver el problema de fondo es complejo, ya que implica una sociedad más justa, donde las desigualdades no sean lo predominante. Mientras esos cambios profundos no existan, se deben implementar medidas y programas de gobierno –en definitiva, políticas públicas de seguridad– que permitan a los ciudadanos vivir con más tranquilidad y poder mantener sus hábitos de convivencia.

Abordar el tema y discutirlo, buscar soluciones, es una forma de encararlo. Un pequeño avance, preferible a decir “de eso no se habla”, como hacen los legisladores de Unión por Córdoba.

*Legisladora provincial por la UCR