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A varias puntas

Para los políticos argentinos, y en especial para los cordobeses, saber si Cristina Fernández de Kirchner irá por la reelección es una cuestión tan crucial como conocer cuál será el camino que escoja el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Julio C. Perotti.

20 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
A varias puntas

Queda una semana y un día, hasta el próximo lunes 28, para que el peronismo cordobés pueda avizorar si le es posible desenredar la madeja de su distrito más crítico, la Capital.No es una fecha menor en el almanaque justicialista: al mediodía de esa jornada, deben presentarse las listas de candidatos a autoridades partidarias para la elección que la Justicia Electoral obligó para el 27 de marzo.Lo que ocurra en esta ciudad, con su masa crítica de votantes, cerrará o abrirá el intríngulis de una candidatura a intendente que hoy se disputan una decena de dirigentes, que han invadido las calles con carteles más propios de una elección general que de una interna.Se sabe que, entre varios cortocircuitos, el gobernador Juan Schiaretti y su antecesor, José Manuel de la Sota, habían coincidido en que lo mejor que podía pasar en la ciudad de Córdoba era lograr una lista de unidad que dejara a todos más o menos satisfechos.Pero fracasaron en el intento y, hoy, todo parece un tembladeral: el empecinamiento de Olga Riutort en ser candidata "por dentro o por fuera" del PJ aleja cualquier posibilidad de acuerdo.El intento por lograr la unidad tenía por objetivo evitar una dispersión en la que, se supone, Riutort puede quedarse con la parte del león en la interna y luego usarla en su favor para la candidatura a intendente.Más preocupante para De la Sota en sus aspiraciones de volver a la Gobernación es encontrarse con un peronismo capitalino en estado de ebullición justo cuando lo necesita sin fisuras, pese a que Schiaretti le auguró encuestas que, ante el descreimiento opositor, lo darían adelante con 29 puntos, ante 23 de Luis Juez (Frente Cívico) y 17 de Oscar Aguad (UCR).Problemas importados. No sólo las cuestiones internas complican al peronismo cordobés. También el escenario nacional le abre unos cuantos interrogantes, que son el factor determinante por el cual Schiaretti demora el anuncio de la fecha de elecciones, lo que provoca malestar en los opositores, pero también en el delasotismo.Saber si Cristina Fernández de Kirchner irá por la reelección es una cuestión tan crucial como conocer cuál será el camino que escoja el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.La parafernalia propagandística que mostró Scioli en las playas bonaerenses, esta temporada veraniega, encendió luces de alerta en el kirchnerismo que sospecharon: "Es demasiado para la reelección como gobernador; acá hay gato encerrado", alertaron.Luego, sobrevinieron los embates contra Scioli por la inseguridad y por el accidente de los trenes.Ni qué hablar de las operaciones a las que lo están sometiendo los poderosos intendentes bonaerenses para que defina qué va a hacer, para ellos tomar sus decisiones en consecuencia.Desde luego, los capos de la más poderosa provincia de la Argentina reprueban que el kirchnerismo quiera armar listas colectoras con Cristina como candidata porque eso va a socavarles el poder territorial.Cuentan cerca de Scioli que la misma pregunta también le llegó desde el peronismo cordobés. A todos los despachó con la misma respuesta: "Vamos a ver en marzo".Interés a fecha. ¿Cuál es la preocupación de los mediterráneos? Si va Cristina, el desdoblamiento de las elecciones a presidente y a gobernador sería casi un hecho.Pero si el abanderado es Scioli, con una imagen nada refractaria en la sociedad cordobesa, entonces la unificación de los comicios podría ser una alternativa analizable.No son las únicas movidas con las que el año avanza lentamente hacia el proceso electoral.El radicalismo también está complicado en el debate sobre la unificación o la separación de las elecciones, en particular por la actitud que tomarán los intendentes frente a la posibilidad de dejar atada su suerte a la de Aguad. Es sabido: en los partidos grandes, PJ y UCR, el poder territorial tiene asignado un valor especial a la hora de sentarse en la mesa de la discusión. Ser intendente y conservar ganancioso el terruño es una llave para abrir la puerta de la Casa Radical.Mauricio, que es Macri. En otra vereda, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, decidió poner un pie en Córdoba y, para ello, ya tiene un entendimiento a punto de sellarse con Eduardo Mondino, ex defensor del Pueblo y ex candidato a senador.Mondino no ha resuelto aún si esto implica ser también el candidato a gobernador de Macri, que acaba de reclutar en Santa Fe al Midachi Miguel Del Sel.Pero, a la vez, las relaciones entre Mondino y Juez, que se habían quebrado cuando ambos compitieron por la senaduría, dos años atrás, aparecen reconstituidas. Dicen, incluso, que el lunes pasado, alrededor de las 11, se los vio compartiendo un café en la confitería del hotel Sheraton, aunque nadie pudo parar la oreja para saber de qué hablaron.Más allá de las movidas locales y nacionales, la unificación o separación de los comicios tendrá impacto en el escenario cordobés.Se explica: Si las elecciones se separan, se aplicará la boleta única, producto de la reforma política provincial, en la que los ciudadanos deberán marcar sus candidatos preferidos. Entonces, los aparatos partidarios perderán el peso tradicional para forzar resultados; ni qué hablar del control de la elección que, mesa por mesa, hará la Justicia electoral.Si van unificadas, la candidatura presidencial tendrá un peso tal que, quizá, termine forzando un debate por fuera de los intereses propios de los partidos locales. Entonces, quizás se hable más de los modelos que proponen Cristina, Ricardo Alfonsín, Macri o Pino Solanas que de la realidad cordobesa.