Usted preguntará por qué marchamos
Insistimos en la necesidad de que el Estado nacional habilite la vía política para que los legisladores nacionales dicten una nueva Ley Federal de Drogas. Edith Fernández y Mako Scalzo.
El 4 de mayo se lleva a cabo en más de 200 ciudades del mundo la Marcha Mundial de la Marihuana, un megaevento global destinado a sostener el reclamo de las minorías que usan y cultivan cannabis en nuestro planeta. Cada año nos manifestamos como comunidades organizadas siguiendo las consignas globales, pero poniendo énfasis en las problemáticas locales.
De un año a esta parte, mientras en diferentes países se viene avanzando en la despenalización de los usuarios y cultivadores, recreando escenarios posibles para la existencia de clubes de cultivo, dialogando entre los diferentes sectores de la sociedad para lograr la normalización y aceptación de conductas hoy consideradas criminales, como tener, usar y cultivar cannabis, en Córdoba el Gobierno peronista conservador decretó un fantástico retroceso legal.
La Ley Provincial de Blindaje contra las Drogas 10.067 sólo ha blindado nuestros derechos personalísimos, criminalizándonos y patologizándonos, entregándole una fabulosa herramienta de represión (prima hermana del Código de Faltas) a nuestra Policía provincial.
La Comunidad Cannábica viene insistiendo en diferentes foros en la necesidad de que el Estado nacional habilite la vía política para que nuestros legisladores nacionales dicten una nueva Ley Federal de Drogas que contemple todos los aspectos de salud pública, políticas federales en materia de drogas y garantice los derechos individuales contemplados en la Carta Magna de la Argentina.
La sanción de esa nueva ley daría por tierra con este mamarracho legal sancionado por todo el arco político cordobés hace ya casi un año. Algunos sectores de la sociedad civil plenamente identificados con las políticas prohibicionistas insisten en la necesidad de mayores controles y políticas represivas en torno de nuestra minoría, colocando en el mismo plato de la balanza a los narcotraficantes y expendedores de drogas y a simples usuarios y cultivadores.
La necesidad política del gobernador cordobés de diferenciarse del modelo nacional vigente ha hecho que sus políticas sobre violencia urbana contemplen esta batería de acciones violatorias de nuestros derechos, que han servido hasta ahora para que el propio ministro de Seguridad declare ante los medios que con “la Policía no alcanza”. ¿Y con qué alcanza, entonces? Con verdaderas políticas sociales no subsidiarias, con una clase dirigente comprometida verdaderamente con los derechos humanos y con un Estado capaz de darnos leyes justas y equitativas que dejen de perseguir al eslabón más débil de la cadena del narcotráfico.
Tras más de siete décadas de prohibicionismo y una treintena de años de vigencia de la Guerra contra las Drogas, el poder local puso en el caleidoscopio de la política una ficción sobre las bondades de esta devaluada guerra. Con la anuencia de los sectores más conservadores, las iglesias y la ausencia de investigación e información, la marihuana sólo ocupa el espacio de las noticias policiales.
Nuestro compromiso es difundir sus verdaderas propiedades, sus usos medicinales e industriales y luchar, no en una guerra sino en un escenario de crecimiento consciente y sin temores a ser reprimidos, donde la verdad oculta del cannabis salga a la luz.
Entonces, usted ya no preguntará por qué marchamos. Marchamos y marcharemos junto al resto del país para decirles a los políticos que la hora de los cambios llega inexorablemente y que las organizaciones cannábicas somos parte de esos cambios. Marchamos porque sólo una lucha organizada, pacífica y activista logra sus objetivos: donde haya un derecho conculcado, poner justicia y reparar el daño producido en el tejido social.
* Comunidad Cannábica Córdoba

