Una voz contra la intervención de 1946
Fue diputado por el Partido Demócrata Conservador en 1946, y enseguida llamó la atención por la calidad y enjundia de sus piezas oratorias.
Hace 100 años, un 4 de octubre, nació en Córdoba Eduardo Martínez Carranza, quien fue protagonista de un acto inusual en la práctica política. Proyectado desde el pasado hasta el presente, ese acto se convierte hoy en un ejemplo de redención de lo que debería ser la actividad política. Fue distinguido alumno en el colegio Monserrat, donde también se desempeñó como profesor, y en la Universidad Nacional de Córdoba, de donde egresó a los 21 años como doctor en Derecho y Ciencias Sociales y donde disertó en nombre de los graduados en la colación de grados de 1936. Inmediatamente después, fue profesor por concurso de oposición en la cátedra de Derecho Civil.Escribió innumerables trabajos en su especialidad, entre los que se destacan "Teoría del caso fortuito" y el "Ensayo sobre clasificación de las nulidades", así como "El cambio de las circunstancias y el acto jurídico", ensayo considerado para la posterior incorporación en la legislación positiva de la llamada Teoría de la Imprevisión.En su actuación pública, fue diputado por el Partido Demócrata Conservador en 1946, y enseguida llamó la atención por la calidad, ilustración y enjundia de sus piezas oratorias y escritos. Fue un opositor tenaz y mordaz y siempre actuó a favor de los más altos principios del sistema democrático y de la división de poderes del Estado. Participó en los debates que precedieron a la intervención federal a nuestra provincia, a la que se opuso de forma activa y decidida.Se destacó también en la tribuna académica –en particular, en los congresos de Derecho Civil– o a la hora de despedir a notables hombres públicos, como en el sepelio de su ilustre correligionario Ramón Cárcano.Luego se radicó en Buenos Aires, donde desarrolló una prolífica labor profesional. Presidió, además, varias convenciones nacionales demócratas de centro y pugnó por la unidad superadora en el interior de esas tendencias ideológicas, siempre con los ojos puestos en el bien del país.Murió en Buenos Aires el 30 de octubre de 1985.
*Hijo de Eduardo Martínez Carranza

