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Un país al margen de la ley pero cerca de la pelota

El futbol ha minimizado la catástrofe institucional que se desató en nuestro país al no respetarse un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

12 de diciembre de 2022 a las 12:01 a. m.
Alejandra Ferrero
Un país al margen de la ley pero cerca de la pelota
Consejo de la Magistratura.

El pálpito futbolístico y el aire que se respira mientras se juega un Mundial han apaciguado un poco las angustias que padecemos los argentinos y nos han unido detrás de un sueño: que gane la blanca y celeste, o que por lo menos nos acerque a la final. ¿Pero qué tapamos los argentinos con la pelota? ¿Cuántas frustraciones y carencias hay detrás de esta gran pantalla?

El fútbol ha minimizado la catástrofe institucional que se desató en nuestro país al no respetarse un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. No sólo no se la escuchó sino que se utilizó un poder (el legislativo) para desafiar a otro (el judicial), lo que a mi criterio genera un antecedente peligrosísimo para nuestra joven democracia.

En un país donde reinan la anomia, la indiferencia y el desapego a la ley, cada uno parece que inventara su propia Constitución para instaurar una práctica y hacerla costumbre; total, nadie se asombra, nadie reacciona.

En un país tan frágil institucionalmente, las discusiones no elevan su nivel, puesto que la agenda siempre está marcada por el arrebato, la urgencia, la corrupción, los privilegios y la grieta.

Los hechos presenciados en las últimas semanas prenden una luz roja a nuestra ciudadanía. Cuestionar a la Justicia, oficializar en el Senado designaciones contrarias a un fallo de la Corte Suprema, dejar sin efecto nombramientos ya legitimados en Diputados son acciones que, además de poner en jaque al Consejo de la Magistratura de la Nación, dejan un sabor amargo a la ciudadanía que es testigo de semejante show.

Preguntas fundamentales

Me pregunto: ¿dónde está el límite? ¿Hasta donde se pretende tirar de la cuerda de la democracia? ¿A qué costo?

¿Cuándo podremos como sociedad construir un debate maduro, que nos una a los distintos sectores políticos en un intercambio que nos permita crecer y evolucionar? ¿Cuándo empezaremos a planificar los desafíos que se nos avecinan, para poder ser competitivos en la región y acompañar estas transformaciones? ¿Cuándo podremos trabajar para que en esta compleja transición, por ejemplo tecnológica, no quede la mitad de la población en el intento?

Que lo urgente no nos tape lo importante. Que nuestra dirigencia tenga la capacidad de identificar un rumbo claro, superador de esta grieta, es imprescindible para dejar de seguir naufragando perdidos en el medio de tantas tormentas.

El respeto a las normas, el respeto a la ley y a nuestra Constitución es fundamental como punto de partida. La institucionalidad es la base, es el cimiento sobre el que reposa nuestra nación, así como cada familia construye sus reglas para funcionar, para vincularse y así crecer y evolucionar.

Si nuestro cimiento institucional es frágil, corremos el peligro de desmoronarnos. Por eso no es caprichosa mi insistencia en generar esta toma de conciencia, en no normalizar los incumplimientos, en no resignarnos a los atajos y en no acostumbrar nuestra estructura mental a la antijuridicidad.

Carlos Nino decía que las sociedades desarrolladas son aquellas que tienen en su seno procesos de interacción positivos, cuyos resultados satisfacen a los miembros que la integran.

¿Cómo nos incorporamos los argentinos a esta interacción, a este intercambio virtuoso que logre superar el desorden moral en el que nos encontramos sumergidos?

Respuesta: con más participación, con más debate, con más discusión pública al momento de tomar decisiones; en definitiva, utilizando las herramientas de nuestra querida democracia: educando, apostando a la cultura de la educación como la base del trampolín que estamos necesitando.

Que la alegría por cada gol y esa emoción que sentimos al mirar la selección de fútbol no minimicen los desafíos institucionales actuales. Necesitamos una concertación plural, colectiva y reparadora. Que cada ataque a nuestro sistema republicano federal nos duela tanto como un penal fallido o más. Que un pelotazo nos despierte de esta agonía unidos.

Que esta situación de crisis sea una oportunidad para volver a reflexionar y barajar de nuevo.

Vivimos en la Argentina, un país de talentos y recursos, de grandes territorios, un país testigo de sueños colectivos, un país con tanto valor y capital humano para potenciar. Sin duda nos merecemos llegar a la final y nos merecemos un nuevo despertar.

* Vicepresidenta del Colegio de Abogados de Córdoba