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Un maremágnum para los candidatos

Cuando están en campañas electorales, los políticos les temen a las ­calumnias. Una vez que llegan al poder, le temen a la verdad.

17 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat*
Un maremágnum para los candidatos

Cuando están en campañas electorales, los políticos les temen a las calumnias. Una vez que llegan al poder, le temen a la verdad. Siempre hay controversias. Y por lo general se da el mismo juego: los que disponen del poder, si no desean entregarlo, comienzan a hacer anuncios más positivos que ne­gativos. En boca de la oposición, en cambio, suelen privar noticias negativas. En ambos casos, se miente por omisión. José de San Martín, el padre de la patria, figura excelsa de la historia americana, fallecido el 17 de agosto de 1850, siempre consideró vital la comunicación en épocas de guerra. Hoy lo sigue siendo en todo el campo social. Según la ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral, la publicidad electoral audiovisual puede realizarse desde los 20 días anteriores a la fecha de las elecciones primarias y finaliza 48 horas antes del inicio del acto eleccionario. Sin embargo, para esta ley, la publicación no está limitada en Internet, donde más de un tercio del mundo tiene posibilidad de acceder de una forma u otra. En su campaña presidencial de 2008, Barack Obama consiguió movilizar 13 millones de simpatizantes vía web (608 dólares por cabeza). Ergo: no todos los candidatos tiene en cuenta el peso de la explotación on line . Pero en las próximas elecciones, el 50 por ciento de los votantes serán menores de 35 años. Y votarán chicos de 16 años que, según los especialistas, pueden pasarse hasta 10 horas diarias frente a la pantalla. Vaya uno a saber. Si los padres deciden ­dialogar con sus hijos sobre las candidaturas y/o a presionarlos para que comiencen a in­teresarse y a comprometerse, los porcentajes recientes de las primarias abiertas, simultáneas y ­obligatorias (Paso) pueden variar.Por otra parte, San Martín fue reconocido como veraz, valiente y honrado. Sin embargo, la veracidad en la comunicación con el enemigo tiene que alterarse a veces. Para formar el Ejército de Los Andes, el general resolvió iniciar la célebre guerra de zapa. Esto es: desconcertar a los realistas de Chile sobre el número de tropas a su cargo y sobre los lugares por donde invadiría el territorio chileno. Utilizó el natural recelo de los indíge­nas, a quienes simulaba confiarles secretos. Ello ocasionó el descontrol de los españoles.Hoy, con la revolución tecnológica, la transformación de la política en espectáculo puede también engañar a la masa apática. Pero esa manipulación que sofoca la democracia no es ya una mentira piadosa.En la mente del "Santo de la Espada" –como lo llamaba Ricardo Rojas–, estaba presente que la libertad es aquello que los individuos tienen derecho de gozar y que los poderosos no tienen derecho de impedir.Los grandes libertadores de la historia han demostrado que no se puede instalar un modelo como una monarquía perenne extramuros ni el interior de un país. El ambicioso que lanza misiles sobre una pequeña nación siembra viento y puede recibir tempestades.En nuestro país, mientras el candidato más poderoso no comprenda que es menester reconstruir en lugar de despojar y acordar en lugar de perseguir, no lograremos vivir en paz, porque el terror de la amenaza sola­pada y la persecución son sólo un disfraz de ­grandeza.

*Periodista