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Un hombre que pensó con grandeza

Obeid pensó en términos de integración, de bloques, de desarrollo genuino, cuando estos términos no tenían la relevancia actual. 

10 de febrero de 2014 a las 02:38 p. m.
Herman Pedro Olivero*
Un hombre que pensó con grandeza

Días atrás murió Jorge Alberto Obeid, destacado político que fuera dos veces gobernador de la hermana provincia de Santa Fe. Su fallecimiento nos provoca tristeza a quienes lo conocimos y nos dispara una serie de reflexiones al repasar de manera somera su trayectoria pública. Fue un pionero de la regionalización al impulsar y hacer realidad un viejo sueño federal: la Región Centro. Ese sueño que Obeid señalaba era deudor de otro, del que hablaba con conmovedora ternura: la Liga de los Pueblos Libres de don José Gervasio de Artigas, en la que participaban las actuales provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, la Banda Oriental y las Misiones Jesuíticas, que incluían los actuales estados brasileños de Río Grande del Sur, Santa Catarina y Paraná.Fue capaz de pensar con grandeza carente de mezquindades políticas, haciendo suya de inmediato la propuesta de revitalizar la idea de conformar un bloque entre provincias análogas, la cual había tenido sus primeras expresiones en 1973, cuando se firmó el Acta de Cayastá en el marco de la celebración de los 400 años de la fundación de Santa Fe.Con el entonces gobernador Ramón Mestre, Obeid firmó, en su carácter de gobernador santafesino, lo que se conoce como el primer hito institucional de importancia en la historia de la joven Región Centro.Luego de la incorporación de Entre Ríos en 1999, llegaría la hora de su consolidación en 2004, cuando se firmó el Protocolo de Córdoba, que sienta las bases de una organización institucional formal para este desarrollo regional. En esta instancia, también encontramos a Obeid, ahora transitando su segundo período como gobernador santafesino, en comunión de intereses y objetivos con los gobernadores José Manuel de la Sota y Jorge Busti.Pude, en esas instancias, conocer y tratar con asiduidad a Jorge Obeid. Me dispensó el trato cordial del compañero y la calidez de un amigo. Ningún vaivén de nuestra laberíntica política nacional lo alejó del diálogo respetuoso, de la sonrisa franca y la mano extendida.Jorge Obeid miraba siempre a los ojos de su interlocutor. No necesitaba imponer sus ideas; desarrollaba una exquisita alquimia de su enorme pasión por la política, su sapiencia de hombre con largo camino recorrido y sus convicciones. Conversaba de manera franca, sin estridencias. Gustaba de alargar las sobremesas y sus intereses eran vastos. Era un hombre del interior, profundamente convencido de nuestras posibilidades como país.Pero jamás se dejó tentar por el facilismo de anclar su pensamiento al "pago chico". Obeid tuvo la audacia de pensar en términos de integración, de bloques, de desarrollo genuino, cuando estos términos no tenían la relevancia que han adquirido con el tiempo.Alguna vez lo escuché decir: "Pensar en grande no sólo es la mejor manera de obtener el éxito: es la única manera".Creemos que hoy no podríamos hablar de una Región Centro de pie y fortalecida sin el esfuerzo sostenido y el trabajo equilibrado de hombres y mujeres de colores políticos distintos y representantes de un gran número de intereses, quienes vienen trabajando en pro de la misma meta, que renuevan la fortaleza y capacidad de discusión necesaria para confluir en ámbitos de consenso.Un cabal representante de estos nos acaba de dejar. Se ha ido un hombre que pensó una Argentina grande. Un ferviente defensor de la integración como herramienta para el desarrollo de nuestros pueblos. Un hombre de Estado que miraba con optimismo hacia adelante. Los que seguimos esa huella esperamos estar a la altura de su legado.

*Secretario de Integración Regional y Relaciones Internacionales