Un Año Nuevo con nuevas fuerzas
Terminamos un año y nos enfrentamos al nuevo con muchas expectativas. Comenzamos a transitar un tiempo que no conocemos, y el hecho de tener que afrontar el futuro puede producir un temor que no es fácil de superar.
Terminamos un año y nos enfrentamos al nuevo con muchas expectativas. Comenzamos a transitar un tiempo que no conocemos, y el hecho de tener que afrontar el futuro puede producir un temor que no es fácil de superar. Algunos acontecimientos vividos en 2015 trajeron consigo un cansancio físico o mental, lo que dificulta la posibilidad de desarrollar de forma eficaz todo lo que tenemos por delante, en 2016.Los años pasan y con el correr del tiempo nos damos cuenta de que las fuerzas necesarias para enfrentar las circunstancias de la vida ya no son las mismas. Sin fuerzas, es imposible avanzar.Muchas veces observamos que estar debilitado o desanimado atenta contra la posibilidad de obtener determinados logros, importantes para desarrollar una vida plena de paz y felicidad. Alcanzar la felicidad es muy importante para el ser humano. El apóstol Pablo dice en el segundo Corintios 4-16: "Por tanto no desfallecemos; antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día". Esto es una gran verdad. Mientras el hombre exterior se desgasta con los años, es posible que el otro hombre (el interior) vaya renovando sus fuerzas, para seguir viviendo pese a las circunstancias, por negativas que sean. Sé que, como se dice popularmente, del dicho al hecho hay mucho trecho, pero renovar las fuerzas no es una utopía, sino que puede ser una realidad, con la ayuda de Dios, tal como Pablo lo menciona.Conozco a personas de edad muy avanzada que, aunque físicamente se las ve muy deterioradas, están renovadas en su mente y en su espíritu, de tal manera que son un verdadero ejemplo a seguir y un desafío para las nuevas generaciones.El profeta Isaías dice: "Los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas, como las águilas; correrán y no se cansarán, y no se fatigarán".Tanto Pablo como Isaías sabían bien de lo que estaban hablando, tenían autoridad para decir lo que decían, pues en muchas oportunidades habían experimentado el poder de Dios en sus vidas.Ese poder sobrenatural que puede cambiar los sentimientos negativos que producen frustración y cansancio y transformarlos en sentimientos positivos, necesarios para alcanzar una vida victoriosa.Cuando Isaías habla de "levantar las alas", simboliza la posibilidad de elevarse por sobre los problemas y las dificultades, para poder, como las águilas, minimizarlos viéndolos desde arriba, de forma que estos parezcan muy pequeños.Lograr nuevas fuerzas tiene que ver con encontrarse con Cristo; él es el que puede hacer que el cansancio desaparezca.Dice "correrán y no se cansarán". Es probable que en este año que comienza tendremos que correr bastante para obtener los resultados que estamos anhelando.Para ello, necesitamos un encuentro con él. Ese encuentro nos dará la fuerza que nos permita llegar a la meta y no quedarnos a mitad de camino.El año recién empieza. Hay mucho camino por recorrer. Busquemos al Señor ahora; él no nos va a defraudar. Dios nos bendiga y su fortaleza nos esté acompañando en 2016.

