El turismo puede ser el motor de la ciudad
Es vital no dejar pasar la oportunidad de fortalecer el turismo para el crecimiento económico.
En los últimos años, nuestra querida ciudad de Córdoba ha experimentado un importante crecimiento en materia turística, la “industria sin chimeneas” que ha logrado sacar a países enteros de profundas crisis y que debería ser uno de los motores para impulsar.
Humildemente, entiendo que las autoridades que asumirán este 10 de diciembre deben continuar en la senda de posicionar a nuestro destino y trabajar arduamente para otorgarle a la actividad turística el estatus de una verdadera “política de Estado”, con el aporte y el consenso de todos los actores involucrados, incluso de los especialistas de todas las fuerzas políticas de la ciudad.
De esta manera, será posible diseñar un camino claro y sustentable, que no esté sometido a los vaivenes de los recambios de gestiones o de funcionarios.
Esta ciudad contiene tesoros de incalculable valor para los visitantes. Por nombrar sólo algunos aspectos, es una de las pocas de Argentina y de América latina que tiene sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Tiene una de las más altas concentraciones de iglesias, verdaderos tesoros; posee un ícono como el arroyo La Cañada, inspiración de pintores, poetas y músicos. Es la ciudad más extensa de Latinoamérica; la Docta; la rebelde; el centro y corazón de la Argentina.
Córdoba es también pionera en educación universitaria en nuestro país, y ese es un eje que atrae un enorme volumen de visitantes y que derrama un importante aporte al producto interno bruto de la ciudad.
Es incalculable el rédito que nos otorga tener la primera universidad argentina y la tercera en Latinoamérica. Y también una casa de estudios como la Católica, posicionada fuertemente, y otras universidades privadas que son ejemplo en carreras a distancia (en algunos períodos del año, también se desarrollan en forma presencial).
Además, la ciudad se ha posicionado como el segundo destino en turismo de congresos y eventos en la Argentina y el primero del interior del país. En esta materia, la hotelería y la gastronomía juegan un papel fundamental a la hora de valorar los ingresos que estos eventos aportan.
Es vital no dejar pasar la oportunidad de fortalecer el turismo como la alternativa posible para el crecimiento económico e incentivar a los empresarios hoteleros y gastronómicos para que sigan invirtiendo.
Para ello se deben diseñar políticas que no los asfixien, que les permitan sostener sus negocios y hacerlos crecer aún más. Esto hará que podamos dar un golpe de timón en las arcas públicas, como España lo hizo en cada crisis que vivió.
*Diplomado en Gestión Pública del Turismo

