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Transporte y populismo tarifario

Los bajos salarios y la falta de oportunidades laborales fueron compensados con subsidios que no solucionaron el problema de los trabajadores.

08 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
Laura Rodríguez Machado*
Transporte y populismo tarifario

Durante años, distintos gobiernos mantuvieron, alentaron y acrecentaron una eterna injusticia social que ha sufrido nuestro país, pero sobre todo el interior. Una distorsión tarifaria con una clara finalidad política que, en detrimento de las ciudades más necesitadas, favorecía a uno de los distritos con mayores ingresos del país. No se me escapa que los bajos salarios y la falta de oportunidades laborales fueron compensados con subsidios que no solucionaron el verdadero problema de los trabajadores. Y eso sucedió tanto en Buenos Aires como en el interior, fruto de gobiernos que han desalentado la iniciativa privada y el emprendedurismo, y también debido a la descomunal corrupción que azotó a la Argentina.Hay que tener claro, entonces, que muchos ciudadanos requieren hoy de una ayuda social para poder transportarse. Pero teniendo en cuenta que los subsidios se traducen en dinero y que son pagados por todos los argentinos a través de nuestros impuestos, deben ser utilizados con un gran sentido de justicia, de equidad y de prudencia.

Injusta distribución

Dicho esto, cabe preguntarse: ¿eran justas las tarifas y sus respectivos subsidios en el área metropolitana? Y sobre todo, ¿a qué criterio respondían?

Teniendo en cuenta que la Ciudad de Buenos Aires tiene, en promedio, una diferencia de ingresos a favor de más del 30 por ciento, según el economista Juan Manuel Garzón, y que es la más poblada del país, pues concentra en una pequeña extensión de territorio al mayor número del padrón electoral, es lógico conjeturar que esta irresponsable cantidad de subsidios se haya debido a un verdadero populismo tarifario.

Su finalidad siempre fue mantener contentos a la mayor cantidad de votantes.

Por supuesto, no importaba que todos ellos necesitaran o no de ese subsidio. Lo mismo se derrochaban recursos costeados por un interior desfavorecido.

Racionalidad

Hay que aclarar, entonces, que lejos estamos de poder llamarles a las recientes medidas del Gobierno nacional un “tarifazo”, como se ha dicho. En realidad, se trata de una racional distribución de los recursos de todos los argentinos, con plena conciencia de su escasez. Se los vuelve más eficientes al dirigirlos a aquellos que más los necesitan, con un criterio de calidad y no de cantidad.

Lo único que se ha dejado de hacer, en este caso, es que personas que ni siquiera han visto un subterráneo en su vida les paguen la mayor parte del boleto no sólo a personas que duplican sus ingresos, sino también a los más de dos millones de turistas que visitan la capital argentina cada año y que utilizan el transporte público, quienes deberán pagar la tarifa normal.

A tan sólo meses de comenzado el ejercicio de este Gobierno, podemos ver los numerosos ejemplos del nuevo rumbo tomado por nuestro país.

El federalismo, la justicia, la transparencia y la eficiencia en la administración de lo que es de todos se convirtieron en los pilares para la construcción de una nueva Argentina.

*Senadora nacional, presidenta del bloque Frente PRO y miembro de la Comisión de Presupuesto de la Cámara Alta