Debate. El transporte no es un Excel: Córdoba frente al desprecio centralista

Mientras el Gobierno nacional ajusta, quita y recorta desde un monitor, en nuestra capital la gestión de Daniel Passerini asume la responsabilidad de sostener la ciudad con humanidad, coraje y recursos propios.

14 de marzo de 2026 a las 12:02 a. m.
Martín Simonián
El transporte no es un Excel: Córdoba frente al desprecio centralista
Transporte urbano en la Ciudad de Córdoba.

Córdoba no es una planilla de cálculo. Sin embargo, desde la frialdad y la insensibilidad de los despachos porteños, el gobierno de Javier Milei pretende convencernos de que el transporte público –el motor que lleva a nuestros trabajadores a las fábricas y a nuestros hijos a la escuela– es apenas un “gasto” que debe ser podado.

Mientras el Gobierno nacional ajusta, quita y recorta desde un monitor, en nuestra capital la gestión de Daniel Passerini asume la responsabilidad de sostener la ciudad con humanidad, coraje y recursos propios.

Estamos frente a una fractura ética sin precedentes. De un lado, un modelo que asfixia y desprecia al interior, que retiene subsidios que legítimamente pertenecen a los cordobeses, pero mantiene intactos los privilegios del Amba.

Es un “anarco-capitalismo” de conveniencia porteña: látigo para Córdoba y chequera abierta para los grupos concentrados de Buenos Aires, como el Grupo Dota, que hoy observa con voracidad el esfuerzo ajeno.

La memoria y el doble discurso

Resulta paradójico ver hoy a ciertos dirigentes intentar dar lecciones sobre transporte. El senador Luis Juez, cuya única coherencia ha sido cambiar de sello político hasta recalar hoy en las filas de Milei, parece haber olvidado su propia herencia.

Juez fue uno de los arquitectos de la decadencia del sistema: creó la empresa municipal Tamse bajo el amparo de los millonarios subsidios del kirchnerismo, sembrando la semilla de un modelo estatista que hoy, por puro oportunismo electoral, dice combatir.

Es el transfuguismo político en su máxima expresión: quien ayer dependía del auxilio del puerto hoy defiende a un presidente que les mete la mano en el bolsillo a los cordobeses.

¿Cómo explica Juez que el gobierno al que hoy respalda transfiera millones de dólares diarios en subsidios al transporte de la Capital Federal, mientras a Córdoba le cortó el flujo a cero? ¿A qué intereses responde cuando guarda silencio frente al avance de empresarios prebendarios de Buenos Aires que buscan fagocitar los sistemas del interior?

Números que queman, gestión que protege

Los números son claros y no admiten interpretaciones caprichosas. Mientras la Nación se queda con recursos que también son del interior, la Municipalidad de Córdoba debió inyectar más de $ 100 mil millones para evitar el colapso que el centralismo parece dispuesto a provocar.

El costo real del boleto roza los $ 2.400. Sin embargo, la decisión política de la gestión de Daniel Passerini es cuidar la economía familiar, absorbiendo parte del impacto de una inflación que el Gobierno central alimenta con su indiferencia.

Córdoba aporta, a través del Impuesto sobre los Combustibles, miles de millones que terminan financiando el aire acondicionado de los colectivos en Recoleta. Es, lisa y llanamente, un saqueo a la producción del interior.

La gestión de lo humano

La política parece dividirse hoy entre quienes ven ciudadanos y quienes sólo ven “ajustes”. Frente a la incertidumbre y el ruido de las redes sociales, Daniel Passerini responde con hechos. No se esconde detrás de un algoritmo: está en la calle, defendiendo, sobre todo, la autonomía de Córdoba.

No vamos a permitir que la soberbia de quienes desconocen nuestra geografía –aplaudida por los conversos de siempre– ponga de rodillas a una ciudad que produce.

El transporte es un derecho, no una mercancía.

Y la dignidad de los cordobeses no tiene precio, aunque en Buenos Aires crean que pueden rematarla.

Concejal de la Municipalidad de Córdoba (PJ)