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En torno de los reclamos por democracia real, ya

Se debe prohibir toda posibilidad de reelección y los gobernantes no pueden realizar actos de disposición; sólo actos de administración. Enrique Liberati.

09 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Enrique Liberati (Doctor en Derecho)
En torno de los reclamos por democracia real, ya

Frente al surgimiento y la masiva presencia del movimiento español Democracia Real Ya, lo primero que debemos reconocer son las situaciones determinantes y las razones expuestas por sus impulsores, que en el corto plazo pueden reflejarse en la Argentina. Si reclaman democracia real, cabe interpretar que no viven en democracia, es decir que el sistema político que los gobierna encubre la tiranía de un grupo de poder sin recambio. Es como si vivieran en democracia; sólo se cubren las formas y, con el transcurso del tiempo, aumenta la distancia entre los intereses de los gobernantes y los del pueblo que gobiernan. Ello surge con claridad en los nueve reclamos plasmados en el manifiesto de los "indignados".La situación socioeconómica en decadencia de un sector de la población en distintos países europeos genera un movimiento casi explosivo y simultáneo. Se produce con el auxilio de las redes sociales y despierta un fuerte sentimiento de pertenencia. La democracia liberal. Uno de los pilares de la democracia liberal es privilegiar la libertad por sobre la igualdad, aunque no se descuida esta propiedad en las constituciones y en las gestiones de gobierno. Las críticas, en general, apuntan a las desigualdades que se generan con el transcurso del tiempo, ya que los grupos con mayores recursos financieros tienden a aumentar su hegemonía en detrimento de los más empobrecidos. La democracia liberal siempre ha usado los estabilizadores económicos ortodoxos para mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda, con la finalidad de generar crecimiento y mantener a la mayoría con un nivel de recursos mínimos para la subsistencia. Otra característica destacable del sistema liberal consiste en mantener las condiciones de permeabilidad de las clases sociales, dejando abiertas múltiples posibilidades para el ascenso social y económico. Hoy, parece que no bastan los paliativos económicos de gran magnitud, ni tampoco valerse de acciones políticas gatopardistas (cambiar algo para que nada cambie). Se requieren transformaciones muy profundas frente a la ostensible disminución de las posibilidades laborales y la destrucción del modelo de vida gestado en el siglo pasado. El extraordinario avance tecnológico genera en la industria la prescindencia de la participación humana, reemplazada por robots con el auxilio de computadoras. Y, por las mismas razones, la simplificación de los procesos de producción en todos los rubros. Ni hablar de la administración privada, que se desenvuelve con la mínima intervención humana, a mayor velocidad y precisión. Enfrentar los problemas. Frente a este estado de cosas, no aparece aconsejable un cambio radical que provoque más problemas que soluciones. Si estamos viviendo una alteración de gran magnitud, con la ruptura del equilibrio vigente, es conveniente que la transición histórica se dé en forma paulatina y con la mayor participación ciudadana posible. Los cambios producidos tienen sus raíces en el siglo pasado, con consecuencias lógicas impredecibles, en especial si consideramos el quietismo de las instituciones actuales, que no responden a las trasformaciones sociales y científicas que han modificado la vida ciudadana hasta límites insospechados.Los reclamos de los "indignados" deben ser atendidos mediante la concepción de nuevos paradigmas políticos en la forma de gobernar. La gradualidad debe guiar el proceso de transformación hacia una sociedad más participativa y que elabore sus decisiones como si se tratara de una democracia directa. Sabemos que ello es imposible. En coincidencia con Carlos Nino, en Ética y derechos humanos , apoyamos la democracia como el sistema de gobierno apropiado para disminuir la posibilidad de desvíos morales. Completando el teorema de Condorcet, Nino expresa: "Cuanto más amplio y ecuánime haya sido el debate crítico previo a una decisión, cuando más se haya procurado honestamente adoptar un punto de vista imparcial y racional, cuanto más gente haya concurrido libremente en la decisión, cuanto más posibilidades haya de revisarla, tanto más sólida será la presunción de legitimidad". Si adherimos a esa perspectiva, nuestras acciones deben orientarse a trabajar para alcanzar un sistema político afirmado sobre dos pilares: prohibir la reelección en todos los niveles públicos electivos y que incluya a los gremios, a las entidades autárquicas y a las asociacio-nes (por caso, Asociación del Fútbol Argentino –AFA–). La intención es conseguir un recambio constante, evitar la corrupción y facilitar el mayor acercamiento al ciudadano. Otra cuestión no menos importante es la relacionada con la potestad de los gobernantes. No pueden realizar actos de disposición; sólo actos de administración. Para decisiones de disposición del patrimonio público o de interés general, se requerirá la intervención voluntaria del pueblo con el auxilio de Internet u otro recurso plebiscitario. Resulta, entonces, elemental recordar el teorema de oportunidad política: "Si la organización de las instituciones públicas es deficitaria, ingenua o injusta y el pueblo no participa en forma activa, los dirigentes tienen allanado el camino hacia el ejercicio del poder hege-mónico, su perpetuación y la impunidad para los comportamientos corruptos".