Todos sometidos a un ensayo general
La clave estará, como siempre, en la gigantesca provincia de Buenos Aires, donde la Presidenta deberá obtener la diferencia necesaria para compensar la balanza. Carlos Sacchetto.
Lejos del objetivo original de definir internamente en cada fuerza a los candidatos presidenciales, las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias que se realizarán el próximo domingo han quedado reducidas a la escenificación de un costoso simulacro electoral. Será una especie de partido amistoso en el que no se juega por los puntos. Una gran encuesta que establecerá un piso en cantidad de votos con el que cada postulante iniciará su carrera hacia el 23 de octubre, la real fecha definitoria. Aunque las expectativas de los dirigentes puedan internarse en aspectos más personales de menor o mayor representatividad, de las primarias surgirá información complementaria y dos datos políticamente centrales. Uno es si la presidenta Cristina Fernández obtiene una base del 40 por ciento de votos en todo el país. El otro es quién será el segundo mejor posicionado y a qué distancia quedará de la Presidenta. Números clave. Si Cristina consigue ese 40 por ciento o más, se acrecientan sus posibilidades de ganar la reelección en primera vuelta en octubre. Para evitar el balotaje, la ley pide alcanzar el 45 por ciento de los votos o sólo el 40 por ciento si el segundo candidato se ubica a más de 10 puntos. De ahí la importancia de saber dentro de una semana si en octubre podría plantearse un escenario de polarización. Errática y dispersa, la oposición trabaja para que eso ocurra.Los antecedentes de Capital Federal y Santa Fe, y lo que suceda hoy en Córdoba no son realidades auspiciosas para el kirchnerismo. Pero tampoco esos distritos le fueron favorables hace cuatro años, cuando Cristina sucedió a Néstor Kirchner. La clave estará, como siempre, en la gigantesca provincia de Buenos Aires, donde la Presidenta deberá obtener la diferencia necesaria para compensar la balanza. Hasta hace algunos días, en el peronismo bonaerense, que ha sido un pilar de apoyo al Gobierno nacional, se venía especulando con que las primarias podrían servir para expresar el descontento que sienten sus dirigentes por haber sido marginados de las listas oficiales. Eso, concretamente, significa no esforzarse en la campaña y no incluir en el voto el segmento de la boleta de Cristina. Sin embargo, algunos de esos jefes territoriales han ido más allá y proponen dar el escarmiento en octubre. Eso indicaría que ya no hay negociación posible y que los puentes con el cristinismo están definitivamente rotos.En la Casa Rosada admiten la preocupación, pero confían en que la complejidad que significa el corte de boleta actúe como factor disuasivo. Se esperanzan, además, con que no sucederá lo mismo en octubre, porque ningún candidato opositor forzará una segunda vuelta electoral. Ni en el oficialismo ni en la oposición hay certezas. Todas son especulaciones, temores, expresiones de deseos. Más obstáculos. Una parte del kirchnerismo presupone que el vínculo emocional que, a partir de su viudez, une a Cristina con amplios sectores sociales, más el sostenimiento de los índices de consumo y el impacto de algunas medidas de su gobierno son suficientes para que las voluntades se expresen en las urnas. Pero también dentro del equipo oficial hay quienes creen que las perspectivas electorales se van construyendo. A esos, en especial, les preocupa que sigan produciéndose hechos desfavorables para la imagen del Gobierno.Como la mejor defensa puede ser un buen ataque, el oficialismo salió a proteger a Eugenio Zaffaroni, el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que es propietario de varios departamentos donde se ejercía la prostitución. El Gobierno vio, en el reproche ético que se le formulaba al magistrado y en el pedido de mayores explicaciones, una operación política de la oposición para cuestionar a la Corte. Cerca del magistrado, sin embargo, se admitía en forma reservada que quien habría vinculado esas propiedades con el negocio de la prostitución sería alguien perteneciente a la Policía Federal. Esa fuerza depende del Ministerio de Seguridad de la Nación que conduce Nilda Garré, una amiga personal de Zaffaroni. ¿Una interna, quizá?Otro de los episodios que dio continuidad a los pesares oficiales es el conflicto con quienes reclaman tierras para viviendas en Jujuy, que ya lleva cuatro muertos y decenas de heridos. Ahora, la protesta por la falta de política habitacional se extendió también a Tucumán. La necesidad de calmar los ánimos antes de las elecciones primarias llevó al Gobierno a otorgar terrenos sin cargo a los ocupantes. El problema amenaza con ampliarse a más provincias, porque todos los carecientes tienen el mismo derecho a que les cedan tierras.A una semana de someterse al ensayo general, oficialismo y oposición caminan sobre el estrecho camino que los conduce a descubrir lo que realmente son y no lo que ellos creen que son.

