Tan lejos de Dios...
Entre los numerosos personajes de la tumultuosa historia mejicana, a Porfirio Díaz (1830-1915) le tocó la menos romántica de las tareas: organizar e institucionalizar el país con las ideas modernistas nacidas del positivismo. Ángel Stival.
Entre los numerosos personajes de la tumultuosa historia mejicana, a Porfirio Díaz (1830-1915) le tocó la menos romántica de las tareas: organizar e institucionalizar el país con las ideas modernistas nacidas del positivismo. Casi 40 años de hegemonía construyeron un régimen dictatorial que se conoció como el "porfiriato" y que parecía destinado a perdurar eternamente. Pero no duró nada. Todo se esfumó en los ardores de la revolución mejicana, que aún hoy, con breves discontinuidades, permiten a una clase a todas luces burguesa gobernar el país con las siglas del PRI (Partido Revolucionario Institucional).Pese a su imagen de solemne autócrata con pinta de mariscal austríaco, Porfirio Díaz legó a la posteridad una ingeniosa frase que, de cuando en cuando, retoma su vigencia con crudeza: "Pobre México: tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos", dijo a un periodista estadounidense.México ha sufrido desde siempre esa cercanía, además de haber perdido una gran parte de su inmenso territorio a manos de los "gringos" (aporte mejicano al español, derivado de la expresión greens go, con la que pretendían echar a los soldados norteamericanos que usaban en 1836 uniformes verdes). Aunque el escritor Carlos Fuentes intentó cambiar la frase para reflejar cierta corresponsabilidad innegable ("Pobre México, pobre Estados Unidos, tan lejos de Dios, tan cerca el uno del otro"), la frase original es más fuerte. Y más vigente, a la vista de los terribles dramas que suceden en la larga frontera entre ambos países.Lo revelan también, al menos en el nivel de lo simbólico, las palabras de Felipe Calderón a propósito del atentado en el casino de Monterrey, con 53 víctimas fatales y claras connotaciones mafiosas que revelan vínculos con el narcotráfico."Si los estadounidenses están decididos y resignados a consumir drogas, busquen entonces alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales o establezcan puntos de acceso claros, distintos a la frontera con México, pero esta situación ya no puede seguir igual", dijo el actual presidente mejicano, que hoy endurece el discurso a la vista de su cada vez más próximo retiro."Y, por favor, suspendan la venta libre de armas de todo tipo, porque con ellas se está masacrando al pueblo mejicano", agregó con tono dramático.Los mejicanos no son los únicos, porque, en rigor, Estados Unidos está cerca de todos.Es la peor parte de la globalización.

