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También hay un lugar para la sonrisa

Aunque falta mucho tiempo, el futuro electoral del Gobierno nacional es el principal objeto de análisis entre los estrategas del kirchnerismo y de la oposición. Carlos Sacchetto.

26 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
También hay un lugar para la sonrisa

Si no fuera por los ribetes dramáticos que crean la improvisación y la impunidad, hasta podría decirse que la actualidad nacional tiene momentos divertidos. Así puede ser tomada la afirmación del jefe de Gabinete del Gobierno central, Juan Manuel Abal Medina, cuando al hablar frente a posibles inversores en los planes de YPF, dijo con cara seria: "Tenemos una Presidenta que no le echa la culpa a nadie de los problemas del país. Jamás van a escucharla echar culpas a otros, reproches, dejar de reconocer pactos, de hacer lo que corresponde y desconocer los problemas". Fue lo que técnicamente se conoce como un sarcasmo, que el diccionario define como "burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo". En un cotejo con la realidad, lo dicho por el funcionario resulta hasta ofensivo para quienes lo escucharon o leyeron, porque no hace falta ser lingüista para advertir que en la matriz de los discursos presidenciales está justamente distribuir culpas y responsabilidades a los demás y no hablar de los problemas generados por los olvidos o errores oficiales.Desde que asumió como jefa del Estado, a Cristina Fernández jamás se le ha oído una autocrítica sincera. Las urnas. También motivaron sonrisas e ironías las expresiones del vicepresidente Amado Boudou, justo en la semana en que el Congreso, en un insólito trámite exprés y sin preguntarse quiénes son los expropiados, sancionó la ley por la cual la imprenta ex Ciccone Calcográfica pasa a manos del Estado. Como se sabe, hay una causa judicial que involucra seriamente al vicepresidente, del que se sospechan actos de corrupción. En un encendido discurso que dio en Jujuy, junto a la dirigente social Milagro Sala, el hombre que fue militante del más crudo liberalismo y que reemplazó su admiración de Álvaro Alsogaray por los Kirchner, arengó con ímpetus estudiantiles: "Hoy, como ayer, la lucha es contra el colonialismo". Hasta en despachos oficiales hubo alegres comentarios sobre "el bueno de Boudou", como le dicen, resignados, en áreas importantes de la Casa Rosada.Menos divertidas son otras aristas de la actualidad que atraviesan la política. Aunque falta mucho tiempo, y para la inmensa mayoría de los argentinos no es una preocupación relevante, el futuro electoral del Gobierno es el principal objeto de análisis entre los estrategas del kirchnerismo y de la oposición.La idea de una reforma constitucional para permitir la re-reelección de Cristina Fernández crece en forma notable. Y en función de esa idea pueden explicarse algunas actitudes del oficialismo y del resto del arco político."Si la oposición cree que tiene la llave para impedir la reforma de la Constitución y bloquear así una nueva candidatura de Cristina, se equivoca. A esa llave la tiene el peronismo". El que lo afirma es un conocido encuestador que trabaja para el Gobierno y que pide mantener su nombre en reserva. Según su análisis, la conformación de las listas para las elecciones legislativas del año próximo en dos distritos gobernados por peronistas definirán el futuro. Serán provincia de Buenos Aires, con Daniel Scioli, y Córdoba, con José Manuel de la Sota. Los números. El mandatario de La Plata acaba de decir que "si hubiese reforma, Cristina contará con mi apoyo". Pero no dijo si dará antes su apoyo para la reforma constitucional, que requiere para su aprobación los dos tercios del Parlamento. Todo dependerá de quiénes integren las listas de candidatos peronistas bonaerenses del año próximo. Si Scioli se anima y conforma una nómina propia, se dividirá el voto oficialista y la cantidad de legisladores de ese distrito dispuestos a votar la necesidad de la reforma será menor. De allí los embates contra él.Otro tanto sucede con Córdoba, donde De la Sota, además, alimenta aspiraciones presidenciales. Una reciente encuesta de la consultora Management & Fit en ese distrito señala que ante la pregunta "Si usted pudiera decidir, ¿qué haría con el gobierno de Cristina?", el 15,4 por ciento de los cordobeses consultados dijo que lo reelegiría y el 77,1 por ciento que lo cambiaría.En cuanto a las legislativas del año próximo, el 17,4 por ciento se siente más próximo a votar al oficialismo y el 54,9 por ciento a la oposición. Si De la Sota no arregla con Cristina, el kirchnerismo en Córdoba obtendría resultados magros. Si a eso se suma que en Santa Fe son fuertes el socialismo y el PRO, y en la ciudad de Buenos Aires la oposición al Gobierno nacional es muy marcada, el número de legisladores para encarar la reforma no alcanzaría. Pero, claro, aún es temprano.