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El subterráneo como oportunidad

Tenemos el enorme desafío de dejar de lado nuestros preconceptos y considerar la necesidad de probar, usar y establecer alternativas al transporte actual. Los aspectos negativos, concentrados en la obra, pueden ser mitigados. Fernando A. Cámara.

24 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Fernando A. Cámara*
El subterráneo como oportunidad

Más allá de todas las opiniones teóricas posibles, hay que reconocer que la ciudad es un ecosistema complejo; un escenario en el que los ciudadanos nos movilizamos en pos de cumplir nuestras necesidades de trabajo, esparcimiento, en las emergencias. Movilizarse, desde su origen significa posibilidad, libertad, fluidez. Sin embargo, movernos en nuestra ciudad de Córdoba en vehículo de cualquier porte, significa últimamente escla-vitud y obstáculo, nada relacionado con el placer de transitar por la ciudad y disfrutarla con gusto.Hoy, las grandes ciudades resuelven sus problemas de movilidad generando oportunidades diferentes para los ciudadanos, optando por combinaciones equilibradas entre transportes limpios de gran porte y dependiendo lo menos posible de los de combustible fósil, cada vez más en vías de escasez. Pese a la tendencia expansiva de las redes de subterráneos de las grandes ciudades, que las conectaron con otros núcleos de poblaciones periféricos del área metropolitana, el tipo de servicio que prestan sigue siendo perfectamente independiente, compatible y distinguible del que ofrecen otros sistemas de transporte urbano.La primera ciudad iberoamericana en contar con una red de subterráneos fue Buenos Aires, que si bien concibió el proyecto desde 1886, pudo concretarlo finalmente en 1913. Actualmente, los mismos coches que constituyeron la línea original, continúan en funcionamiento en la línea A siendo los más antiguos en uso. El subsuelo. Por lo general estamos acostumbrados a explorar sólo dos dimensiones en el manejo de nuestra ciudad de Córdoba, o intervenimos en la superficie o nos elevamos para el desarrollo de la infraestructura y espacios de uso. ¿Cuáles son las razones para no usar el subsuelo? Cientos de civilizaciones a lo largo de la historia y en la actualidad han aprendido a utilizarlo eficientemente para aprovechar sus beneficios. El medio subterráneo es un espacio que provee oportunidades para el establecimiento de actividades e infraestructuras, que pueden resultar ambientalmente imposibles, indeseables o menos adecuadas para instalarlas a nivel de superficie. Además, el subterráneo les provee protección natural.Asimismo, el espacio subterráneo es "poco perceptible", ya que esa estructura resulta visible sólo en el punto en el que se conecta con la superficie.En este contexto, se hace necesario pensar en la necesidad de tomar esta oportunidad en nuestra ciudad para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y de nuestros espacios de encuentros con otros.Algunos conceptos mencionados hacen que el proyecto de subterráneo para la ciudad de Córdoba se constituya en una oportunidad trascendental de cambiar la manera en que nos movemos y, con ello, mejorar nuestra apropiación social del espacio público.Los más claros beneficios asociados al desarrollo del subterráneo son los siguientes: Por su ubicación aporta a un mejor uso del suelo. Provee aislamiento físico a las instalaciones del subterráneo respecto de otras actividades. Promueve un mejor y más seguro manejo del espacio, aportando una mejor circulación del aire y más eficiencia en el manejo del espacio. Por otra parte, puede contribuir con la reducción en las calles de la incidencia del ruido y gases contaminantes, y de horas de espera y angustia por los embotellamientos de tránsito. Colabora con la mejora del ambiente en superficie. Al generar menor impacto visual, no in-terfiere en el paisaje urbano y evita interrupciones superficiales tipo barrera en el espacio público. Colabora con la conservación de la topografía . Al estar soterrado, no exige la modificación de la topografía existente con los terribles problemas ambientales en el manejo de las escorrentías superficiales y el deterioro del paisaje que esto trae aparejado. Mejora la calidad de vida de los ciudadanos, ofreciendo mayores oportunidades de movilidad, articulando los sistemas de transporte existentes y evitando que éstos deban recurrir al transporte individual para cumplir con sus obligaciones cotidianas de manera veloz y eficiente para un gran número de pasajeros al día. Por supuesto que también existen aspectos negativos asociados a las obras de infraestructuras de esta envergadura. Muchos de ellos están concentrados en la etapa de obra, que, con un manejo adecuado y responsable del proceso, pueden ser mitigados convenientemente. Es el momento de incorporar paulatinamente formas de movilidad más limpias, de movernos en la ciudad de manera de cuidar nuestro hábitat. La actual ciudad de Córdoba tiene un gran dilema, se encuentra en un momento de quiebre en materia de tránsito y transporte, y por lo tanto posee la oportunidad de repensarse. Y los habitantes de la ciudad de Córdoba tenemos el enorme desafío de dejar de lado todos nuestros preconceptos y considerar la necesidad de probar, usar y establecer alternativas al transporte actual. La posibilidad de contar con un transporte colectivo subterráneo es un buen incentivo, y quizá sea el momento de movernos en esa dirección.

*Magíster. Ex secretario de Ambiente de la Municipalidad de Córdoba.