Sin reconocimiento para la brigada estaño
En 1995, un grupo de policías se ofreció para retirar las bombas del predio de la Fábrica Militar de Río Tercero, tras el horrendo siniestro intencional que costó siete vidas. Gustavo Lambertucci.
En 1995, un grupo de policías se ofreció para retirar las bombas del predio de la Fábrica Militar de Río Tercero, tras el horrendo siniestro intencional que costó siete vidas. Esos policías trabajaron durante semanas bajo un calor insoportable, junto con la Brigada de Explosivos de Córdoba y el Éter, para retirar miles de proyectiles activos, espoletados y completamente inestables. Muchos sufrieron desde insolaciones hasta quemaduras por fósforo blanco. La mayoría acabó la tarea en andrajos y con la piel ardida por el sol. Al finalizar la tarea, los efectivos formaron para el pase de revista del entonces gobernador Ramón Mestre, quien entregó reconocimientos al Éter y a la Brigada de Explosivos.Los policías locales ("brigada estaño", así autodenominada) no sólo no recibieron nada, sino que las medallas que llegaron para ellos volvieron a Córdoba, sin que jamás colgaran de sus pechos.Hace varias semanas, la Legislatura cordobesa, por gestiones de la legisladora María Matar, consiguió que se distinguiera con medallas a esos valientes. Curiosamente, la Jefatura de Policía no autorizó aún que se entreguen esos reconocimientos a sus destinatarios. Ellos creen que una vez más pasarán a la historia como un grupo de hombres olvidados.Aún mantienen el orgullo que los une por la labor realizada. Muchos no olvidan que trabajaron hasta 18 horas diarias y que muchas veces dormían en el mismo predio para no desfallecer de sueño en sus casas. Muchos no vieron a sus familias por semanas.¿Por qué se niega este sencillo y escaso reconocimiento a estos hombres?Ellos son Luis Ayala, jefe del grupo, Rubén Bertola, Luis Baigorrí, Ramón Colman, Oscar Cepeda, Roque Farías, Gustavo Pauli, Jorge Aranda, Esteban Mocagatta, Fernando Luna, José Oviedo y Elvio Pereyra.

