¿Sin energía?
La realidad es que los argentinos nos quedamos sin energía suficiente. Energía química y energía espiritual, pues estamos preocupados y algo desencantados.
La realidad es que los argentinos nos quedamos sin energía suficiente. Energía química y energía espiritual, pues estamos preocupados y algo desencantados. La energía disponible no sólo no alcanza a cubrir la demanda actual, sino que tampoco hay para futuras inversiones en nuestro país. ¿Qué inversionista va a pensar en colocar su dinero en nuestro país si sabe que no hay actividad posible sin energía suficiente, además de observar las estabilidades políticas, sociales y jurídicas? Por ello, está complicado el futuro del país.En la última década, por razones de estrategias políticas, no se invirtió lo que hubiese correspondido para ir avanzando con la oferta de energía de manera proporcional al crecimiento de Argentina. La estrategia política utilizada tiene contornos populistas. Es decir, se trataba de crear un panorama facilista, subsidiando las tarifas para lograr un contento popular, diferencia que era pagada con la inflación producida por la emisión monetaria.Es decir, con la inflación se lograba captar poder adquisitivo en todas las capas sociales, pero los más perjudicadas eran los asalariados, por su imposibilidad de defenderse. Una verdadera paradoja: se perjudicaba más a aquellos que se decía ayudar.La solución, lamentablemente, va a recaer en toda la población. Es imprescindible ubicar las tarifas en la dimensión que permita cubrir los costos de generación, con un plus suficiente como para acumular fondos para reinvertir en investigaciones, tecnologías y mano de obra, ya sea por inversión directa de utilidades o por la posibilidad de amortizar, por parte de las empresas productoras de energía, capital e intereses por préstamos externos por tomar.Es lógico que la población reaccionara en forma terminante ante la proporción de los aumentos que se habían dispuesto. Así fueran justos y reales, era imposible afrontarlos tan de golpe. Nos parece que la única manera de ir solucionando este serio inconveniente para el desarrollo del país es ir alternando la suba racional y paulatina de las tarifas con créditos externos, por pagar por parte de la Nación y/o por las empresas productoras de energía, a mediano y largo plazos, aprovechando la coyuntura de haberse regularizado la calificación internacional del país, que ahora ya no se encuentra en default . De esa manera no se cargará todo el esfuerzo en una sola generación. De más está decir que esta estrategia sólo es factible con el apoyo general de todo el país, sin banderías políticas ni sociales, en beneficio de todos, y de cara a la patria grande. * Licenciado en Ciencias Económicas

