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Si al menos supiera

"Si supiera que observo cada detalle para no imitarlo". 

23 de febrero de 2014 a las 02:11 p. m.
Enrique Orschanski*
Si al menos supiera

A  mi papá no le gusta hablar. Todavía no pude descubrir si es que piensa mucho las cosas o sólo le molesta conversar. En casa es especialmente silencioso; con mamá apenas intercambian saludos y frases cortas. No es viejo, pero como está pelado y algo miope tiene el aspecto de una persona mayor. Yo lo veo cansado, como si nunca consiguiera dormir. Tiene una manera especial para hablar. Cuando le preguntan algo, agacha la cabeza y se queda pensando, como eligiendo las palabras. Después contesta, sin variar jamás el tono, explicando cómo son las cosas. Siempre explica cómo son todas las cosas.Si supiera que observo cada detalle para no imitarlo.Desde hace años trabaja en la misma empresa. Cuenta que llegó a ser jefe de sector después de "romperse el alma". Por eso insiste en que yo estudie, que no pierda el tiempo. Desde que entré en la facultad, me recuerda cada día cuántas penurias pasó para poder darme "una educación".Si supiera que le agradezco todo lo que hace.Nunca lo vi llorar. Maneja las emociones con la misma parsimonia con que ordena sus herramientas o reclama la cena. Nunca nos habló de sus padres o de su infancia. Sí se lo escucha protestar por lo que no tuvo o no le dieron.Conoció a mamá a través de unos primos que viven en Madryn. Nunca los vi. Un cuadro de mis padres el día del casamiento está colgado en la sala. Por entonces, mamá todavía sonreía.En mi biblioteca, tengo una foto con él. Yo sonrío, con 4 años. Él ya estaba pelado y con el mismo gesto. Me encanta esa imagen: juntos, su mano en mi hombro. Parece relajado, casi contento. Si supiera que guardo esa foto como un tesoro.Los fines de semana duerme la siesta. No puedo hacer el mínimo ruido porque lo enoja. Con mi asma, tengo que salir a toser al patio. Tampoco escuchamos música, porque dice que "la de ahora es puro ruido".Tiene muchos libros. Le gusta copiar párrafos que deja al descuido sobre la mesa del comedor; citas sobre la voluntad y el sacrificio.El trabajo le consume el tiempo. Algunas tardes, cuando vuelve de la oficina, prefiere encerrarse en la habitación del fondo, donde instaló un taller. Es también su rincón para fumar. Y el refugio cuando pelea con mamá.Si supiera que desde chico el olor a cigarrillo me hunde en una profunda tristeza.Al finalizar la primaria, fui escolta de la Bandera. Él no pudo acompañarme al acto escolar porque estaba "de balance". Esperé durante días algún comentario, pero mamá pidió que no lo molestara. Finalmente, una noche, sin dejar de leer el diario, me dijo que "con más esfuerzo" podría "haber sido abanderado".La época del secundario no fue buena para mí. No porque tuviera problemas con el estudio sino porque era el centro de las burlas de mis compañeros. Les molestaba que fuera buen alumno y que conversara con los profesores. También mi forma de hablar, con palabras "rebuscadas". Quise explicarles que me gustaba estudiar y que si hablaba así era porque leía libros, pero no escucharon. No entendían que no podía fallarle.Si al menos supiera cuánto me cuesta tener amigos.Terminé el colegio con el mejor promedio. Al enterarse, mi papá me llamó al taller. Entré emocionado por lo que prometía ese encuentro. Estuvimos largo rato frente a frente, pero no hablamos; él se limitó a mirarme por encima de sus lentes, mientras acomodaba unos papeles. Finalmente, corrió su silla, se acercó y preguntó si ya había decidido qué carrera iba a estudiar en la universidad. "Yo quería ser contador", me dijo.Si al menos supiera que me dejó sin opciones...

*Médico