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Será justicia

Se le atribuye a San Agustín una definición sobre el concepto de justicia que a mi criterio es la más acertada por su simpleza y profundidad: “Justicia es dar a cada uno lo suyo”.

24 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Fernando Barrutia*
Será justicia

Se le atribuye a San Agustín una definición sobre el concepto de justicia que a mi criterio es la más acertada por su simpleza y profundidad: "Justicia es dar a cada uno lo suyo". Para que la Justicia conserve la importancia que se merece y su correspondiente credibilidad, es necesario respetarla y no manosearla. Esto se logrará si llevamos a su resolución los casos que de manera real e indefectible deben ventilarse en ese ámbito.Debe recurrirse a ella siempre como última instancia, cuando se hayan agotado todos los trámites tendientes a componer una relación conflictiva que, en la mayoría de los casos, se origina por diferencia de criterios.En Japón, por ejemplo, cuando dos personas protagonizan un accidente automovilístico, lo primero que hacen (si no hay lesiones) es bajarse del vehículo y partir de la base de que, quizá, los dos hayan tenido algo de culpa en la colisión; por tal motivo, conversan de forma amigable, tratando de llegar a un arreglo conveniente y satisfactorio para ambas partes.En cambio, en Argentina, antes de comenzar a dialogar proferimos una serie de insultos para descargar nuestra bronca y, por las dudas, damos de forma apresurada el nombre de nuestro abogado que nos representará en el ya seguro litigio.

Tolerancia

Esta diferencia de criterios tiene su raíz en la intolerancia. Es bueno aplicar la tolerancia cero para los delincuentes, pero no en otras situaciones, y la verdad es que nos estamos tratando de forma poco civilizada entre nosotros mismos, tanto que la palabra “tolerancia” parece ya no existir en nuestro vocabulario.

Tolerar significa ceder, escuchando los argumentos del otro, teniendo plena conciencia de que la verdad absoluta no existe, que no siempre tenemos razón, que no somos infalibles. Y en esto es bueno recordar a Sócrates cuando decía: “Sólo sé que no sé nada”.

Aceptar que uno puede estar equivocado significa tener la humildad de reconocer el error.

Ser tolerantes nos daría una mejor calidad de vida y nos ahorraríamos tantos sinsabores, y por eso no perderíamos el “orgullo” sino que dejaríamos de ser “orgullosos”, que son dos cosas distintas.

Si supiéramos cuántas desavenencias, cuántos divorcios, cuántas peleas y cuántas guerras hubiéramos evitado con una pequeña dosis de tolerancia...

Si queremos una Justicia justa, comencemos siendo justos con nosotros mismos y no critiquemos lo que no nos gusta sino lo que es injusto y lo que no se ajusta a derecho. Tratemos de ponernos siempre en el lugar del otro, para dar, de esa manera, una visión un poco más objetiva de las cosas. No hagamos con los demás lo que no nos gustaría que nos hagan a nosotros.

El periodismo independiente desempeña un rol fundamental en el control y la publicidad de los fallos de la Justicia y en el comportamiento de los jueces, para que sepamos separar a los buenos de los malos.

En definitiva, no importará que los gobiernos de turno nombren jueces “amigos”, si estos saben que van a tener un seguimiento riguroso por parte de la sociedad para que no se aparten de la senda de la justicia.

En todo caso, no es tan grave ofrecer un cargo a cambio de favores; lo grave es aceptarlo, pues quien lo hace no sólo viola principios de ética e imparcialidad sino que compromete su dignidad como persona.

La Justicia aplica la ley; lo justo es algo mucho más profundo. Por eso nuestros jueces deben tener a lo justo como valor supremo a la hora de aplicar la ley; de esa manera, lo justo será justicia.

*Abogado, exjuez de paz de la ciudad de Villa Allende