Seamos todos cirujas
El proyecto se resumiría en las populares “3B”: bonito, barato y bueno, con una alianza solidaria entre todos. José María Las Heras.
De los residuos urbanos opinan especialistas y funcionarios. Se dice qué se quiere, pero no cómo hacerlo. En general, no hay soluciones técnicas y menos se analiza el tema desde su dimensión social. La incineración y el enterramiento no van más. Si bien el eje pasa por la reutilización, la recuperación, el reciclado y la revalorización, no deben repetirse esas "4R" como una muletilla del marketing .Se ha hecho un "cuco" de que la solución requiere alta tecnología, como el malparido proyecto que iba a desarrollar la firma Innviron. El camino, sin ser sencillo, puede ser allanado convocando a expertos universitarios para que sean tenidos en cuenta, y no como escudo de los errores del Gobierno.Desde una doble óptica social, habrá que fortalecer un "compromiso de origen" entre quienes producen basura y un "compromiso de destino" por parte de quienes viven –¡y qué mal! – de ella, como es el caso de miles de carreros y cirujas. Secos y húmedos. Debemos comprometer a la familia, así como a negocios e industrias, a una primera separación de residuos en secos y húmedos. No es ninguna novedad: se ha intentado muchas veces, y otras tantas ha fracasado. Se requiere una campaña de educación, ligando ese mínimo esfuerzo diario de separación con un programa solidario en beneficio de sectores marginales apoyados por las organizaciones no gubernamentales (ONG).El mayor costo del sistema se reduciría con el compromiso de unos 400 mil hogares cordobeses, que actuarían en la primera separación de sus sobras. Se generaría un círculo virtuoso, garantizando el reciclado por los sectores marginales –el cirujeo–, que con ingresos dignos mejorarían su calidad de vida. Pensemos en una publicidad sensible para que los vecinos sepan cómo miles de marginados mejoran su calidad de vida gracias a sus esfuerzos. Imaginemos a los niños de cada hogar separando papeles para que otros niños puedan vivir mejor. En Estados Unidos, como en muchos pueblos de nuestra provincia, cientos de jóvenes participan cada cierto tiempo y sin riesgo alguno en el aseo de espacios públicos. Todos se sentirían recompensados moralmente en pos del bien común, aunque la instrumentación de premios como viajes de esparcimiento o de estudio no vendría mal. Recolección. Para la recolección callejera y el barrido, se debería dividir la ciudad en un mínimo de cuatro zonas, diseñando una economía de escala que facilite el acceso a consorcios de pequeñas y medianas empresas para la recolección. Córdoba tuvo una experiencia exitosa, a bajo costo, hace cuatro décadas, cuando la recolección en gran parte de la ciudad estaba a cargo de cooperativas de camioneros. El resto se hacía con camiones y personal municipal. Con el proceso militar, el servicio fue privatizado a favor de la empresa Aseo, del grupo Macri. Un cáncer financiero, cuya concesión el ex intendente Ramón Mestre "bajó" en 1984. Pero no dio una solución de raíz al problema: se privatizó para otra megaempresa, cuyo peso económico fue creciendo hasta su estatización en 2008. ¿Qué sucedería con Crese? Continuaría prestando servicios en una de las zonas, como "empresa testigo". Adónde va. En la edición de La Voz del Interior del 27 de marzo último, señalamos las ventajas de un sistema de alcaldías para la ciudad. Podría ser la base para que, a partir de la asociación de dos o más de ellas, se fijen diversos lugares en los que el cirujeo –con participación de las ONG– seleccionaría papel, vidrio, plástico y todo otro elemento valioso. Buscando terrenos aptos y de pequeña superficie que existen en el entorno de esta Capital, evitaríamos "tirarle la basura al vecino". Con el primer reciclado familiar y nodos secundarios de selección, no habría acumulación de basura. Y los cirujas podrán trabajar en esos centros cercanos a sus hábitat. ¿Qué hacer con los residuos húmedos? Habrá que buscar un predio mediano en el radio urbano o fuera de él –en sociedad con otros municipios– para generar un compostaje para uso como fertilizante. Muy poco quedaría de "residuo de los residuos". Habrá que prever un proceso químico no contaminante. Este tratamiento está en línea con un decir popular: las "3B". Bonito, para una ciudad limpia; barato, ya que no nos comería gran parte del presupuesto, y bueno, al fructificar una alianza solidaria entre todos: los que tienen y los que no; los que tiran y los que recogen.
*Ex ministro de Finanzas de la Provincia y de la Municipalidad de Córdoba.

