Samuel Linares Bretón, en la memoria
Para rescatar la verdadera personalidad de Samuel Linares Bretón, quisiera hacer mención de los muchos homenajes que le hicieron en la Universidad Nacional de Córdoba como académico ilustre. Victoria Novillo Saravia
Quisiera señalar varios errores del artículo "Evita en Córdoba", del historiador César Tcach, publicado el pasado 22 de julio en este diario. Allí se menciona a mi abuelo, Samuel Linares Bretón, como responsable del despido de un empleado del Banco de Córdoba, por negarse este a participar en una colecta para una ofrenda floral, en el primer aniversario del fallecimiento de Eva Perón. En el mencionado artículo, el historiador se basa sobre un documento que dice que "halló en el Archivo General de la Nación". En realidad, el "documento" al que se refiere es una reseña de actuaciones de la comisión investigadora de la Provincia de Córdoba, firmada por el fiscal Carlos A. Fernández Ordoñez, compuesta por "copias autenticadas de los informes producidos por la ex comisión que tuve el honor de presidir para su publicación en el Libro Negro de la segunda tiranía", según el mismo fiscal define. Fuentes dudosas. Dicha reseña sirvió de borrador para la publicación del libro Documentación, autores y cómplices de las irregularidades cometidas durante la segunda tiranía , tomo IV, editado por Vicepresidencia de la Nación, Comisión Nacional de Investigaciones, y publicado en Buenos Aires en 1958, bajo el régimen de Pedro Eugenio Aramburu. En primer lugar, la investigación en sí, y por ende la fuente, no es confiable, ya que esta Comisión Investigadora fue conformada por un gobierno de facto que investigaba al gobierno que acababa de derrocar... Tan sólo el tono sarcástico con que está escrita delata falta de objetividad.Es importante señalar, también, que la reseña es simplemente una memoria sobre lo actuado y no existe ningún expediente con los testimonios u otra documentación que pruebe lo que allí se denuncia, y que mi abuelo nunca fue citado por dicha comisión para dar testimonio o hacer un descargo.En segundo lugar, en el capítulo "Una colecta en el Banco" (página 230), del mencionado libro –que es una transcripción literal de la reseña sobre la que se basó Tcach–, podrá comprobar que Linares Bretón es mencionado sólo como un actor secundario en un subcapítulo titulado "Otros informes". Lo que se le atribuye es que cuando era subdirector de Legales dio fe de la validez de los procedimientos y citó la ley aplicable en ese momento, sin dar su opinión.Tcach tergiversa lo expuesto en la reseña, ya que esta señala al presidente del Banco no sólo como responsable sino como el instigador del despido, además de mencionar otras muchas personas, y nunca que el directorio se habría basado sobre la opinión de mi abuelo, como afirma Tcach.Es decir, no únicamente se basa sobre un documento poco creíble, sino que presenta los hechos de manera diferente al documento mismo.Por último, para rescatar la verdadera personalidad de Samuel Linares, quisiera hacer mención a los muchos homenajes que le hicieron en la Universidad Nacional de Córdoba como académico ilustre e invitarlo a que busque su nombre en Google, donde podrá comprobar que, pese a que se retiró prematuramente, a los 58 años y tras sufrir un accidente cerebro vascular (ACV) en 1980, cuando todavía no existían las computadoras personales, y mucho antes de Internet, su legado como jurista sigue vigente más de 30 años después.

