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Ruidos en las transiciones

Si algo une a José Manuel de la Sota y a Ramón Mestre hijo, es una necesidad mutua: que al otro le vaya bien. Al gobernador, para no tener una bomba de tiempo en la Capital; al intendente, para poder golpearle la puerta si las papas queman. Julio Perotti.

02 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Ruidos en las transiciones

La algarabía electoral se acalló bien pronto. Pasaron aquellas horas festivas de las campañas en la provincia y en la ciudad de Córdoba. Sólo quedan 21 días de tramo final hacia la elección presidencial, con una marcada apatía, derivada de un resultado cantado de antemano. En el caso del peronismo cordobés, que seguirá en el poder provincial con José Manuel de la Sota, la ausencia de una lista de diputados propia lo coloca fuera de toda actividad proselitista.Es que la boleta –recordemos– fue bajada para dejar lugar a una nómina kirchnerista pura, con la intención de De la Sota y del gobernador Juan Schiaretti de no abrir una confrontación directa con la Casa Rosada.Claro que si Cristina Fernández pasa por estas tierras contará con la presencia protocolar de De la Sota y de Schiaretti en cualquier acto, siempre teñido de campaña.Y por el lado del radicalismo, que conducirá la Municipalidad capitalina con Ramón Mestre hijo, habrá algunos movimientos junto al candidato presidencial, Ricardo Alfonsín.El juecismo, tercera fuerza en pugna, trata de apuntalar la carrera del socialista santafesino Hermes Binner, aunque con ánimo alicaído después de los malos resultados en las elecciones de gobernador y de intendente.La realidad de las gestiones que vienen se está imponiendo en las agendas de los que llegan y de los que se van.Poco tiempo queda para el recambio, pero asoman complicaciones, que obligarán a los salientes a tener algo de muñeca, a riesgo de quemarse ellos mismos y de chamuscar a sus sucesores.El conflicto con los sectores de la salud en la provincia fue la punta de lanza para que los demás gremios de la administración pública se anotaran para exigir aumentos salariales.¿Por qué sí a los médicos y no a los maestros y al resto de los empleados?, trinaron en los otros sindicatos.Schiaretti se vio obligado a de­saconsejar a sus ministros que negociaran sobre la base de un aumento generalizado de salarios, por dos razones: Para no comprometer a De la Sota, que asumirá en 70 días. Y porque la deuda que la Nación mantiene con la Provincia le achica cualquier margen de generosidad. De hecho, el pedido a la Legislatura para tomar deuda por 200 millones de dólares tiende a buscar un respaldo por si la demora de la Casa Rosada se mantiene, lo que no puede descartarse nunca con el kirchnerismo en el poder.Schiaretti dio el jueves en Río Cuarto la razón política: "Hemos solicitado los 200 millones para obra pública y, también, para cubrir la posibilidad de que no lleguen fondos del Gobierno nacional".Antes, el ministro de Finanzas, Ángel Mario Elettore, había blanqueado los números: "Hay que abrir el paraguas, porque a fin de año la acreencia contra la Nación ya rondará los 1.700 millones de pesos".¿Cómo se distribuye? Según el cálculo de Elettore, 1.100 millones por la Caja, 423 millones por viviendas y 193 millones de Vialidad. "No parece, pero 1.700 millones son más de dos nóminas salariales, casi tres. Es un gran esfuerzo el que hace la Provincia", había dicho a este diario el martes pasado. Bien y pronto. Es obvio que la expectativa y la necesidad de De la Sota es que el problema desaparezca pronto. Que lo resuelva Schiaretti. Que no haya otros tropiezos. Y que la casa quede en orden para diciembre. Por si fuera poco, el conflicto estatal esmerila al actual ministro de Salud, Oscar González, a quien De la Sota tiene previsto encargar una especie de jefatura de Gabinete en su administración.Ya demasiado tendrá De la Sota que lidiar con un gobierno kirchnerista poco complaciente con él y que le exige que Córdoba ponga en línea sus jubilaciones, algo que el electo gobernador dice que no está dispuesto a aceptar.La relación está "chocada", aseguran en la Casa Rosada. Y lo seguirá estando, afirman por allá, en tanto no consigan del peronismo local un alineamiento que acabe con el discurso y las acciones del "cordobesismo".Si De la Sota y Schiaretti todavía tienen margen para intentar un aterrizaje suave entre ellos, la situación en la Municipalidad de Córdoba se ve muchísimo más compleja. Apenas una idea. Los equipos de Mestre hijo observan una realidad compleja. Los más preocupados consideran que las finanzas que maneja Daniel Giacomino en los días postreros de su gestión "están al borde del colapso". El pago de sueldos y aguinaldo a fines de diciembre los agarrará recién sentados en el Palacio 6 de Julio.Hoy no se atreven a dar una respuesta certera: "Tenemos una idea general, pero no conocemos la situación real de la Municipalidad", aseguró un miembro de la guardia mestrista.Ante eso, el pedido de aumento en la tarifa del transporte urbano se constituye en una preocupación prematura, cuya resolución –sostienen con lógica– debe estar en manos de Giacomino."Él gobierna hasta el 10 de diciembre; sucede que, como es candidato (a diputado nacional el 23 de octubre en la lista kirchnerista), tal vez no quiera pagar costos políticos", le achacan desde el mestrismo. Mientras espera que desde el gabinete giacominista le respondan todas las inquietudes que se plantearon en la reunión de transición de la semana pasada, Mestre le prometió a Alfonsín acompañarlo en un acto público en Córdoba, en respaldo a la candidatura presidencial de éste. Si, como indican las encuestas, el resultado del próximo 23 es desfavorable para el radicalismo, Mestre será convocado por un grupo de dirigentes más jóvenes del partido que están armando una estrategia para lo que llaman "recambio generacional" en la UCR.De momento, sin embargo, debe concentrarse más en la brasa caliente de la Municipalidad que en su partido.Si algo une a De la Sota y a Mestre, es una necesidad mutua: que al otro le vaya bien. Al gobernador, para no tener una bomba de tiempo en la Capital; al intendente, para poder golpearle la puerta si las papas queman.Porque aspiran a más, los dos tienen atados sus futuros políticos a los éxitos o fracasos. Les llega un tiempo en el que serán juzgados por sus actos.