Roma, ciudad eterna
El radicalismo cordobés se reunió el fin de semana en Villa giardino. En ningún momento se aludió a la visita del viernes del presidente Macri.
Mauricio Macri ocupó la mesa central de una comida en Roma, a la que asistió parte de la delegación cordobesa, tras la santificación del cura Brochero. En un momento, el Presidente se apoyó en la mesa y se levantó con una mueca de dolor (dijo que le molestaba bastante una rodilla). A su lado, Juliana Awada seguía la escena con atención. Allí aseguró que con su llegada a la Casa Rosada se le había cumplido el mayor sueño de su vida. Sonreía con tranquilidad, según contaron algunos de los asistentes a ese encuentro gastronómico.Esa afirmación fue el preámbulo de lo que realmente sorprendió a todos los comensales: dijo que no va a intentar la reelección en 2019.Muchos de los que allí estaban se retiraron con una sensación extraña. Algunos creyeron, otros no tanto. A los últimos, les pareció una afirmación apresurada. Lo que sí hubo fue sorpresa general en ese improvisado auditorio.Roma, la ciudad eterna, se convirtió en un sorpresivo confesionario. Además de Macri, otro de los que hablaron sobre su futuro político fue el exgobernador José Manuel de la Sota, quien también estuvo en el Vaticano. En un diálogo informal del caudillo peronista con dos funcionarios de distintos poderes del Estado provincial, habló de su candidatura.De la Sota estaba relajado, pero fue claro: no está desesperado por ser candidato, y si las certezas se escabullen, evitará subirse al ring. Otros peronistas completaron después el razonamiento: si el exgobernador no observa una encuesta que le diga que tiene ventajas o chances ciertas de ganar, no se presenta.Eso debe interpretarse en el contexto adecuado. De la Sota y el gobernador Juan Schiaretti mantienen una exitosa sociedad política, que dentro de tres años cumplirá dos décadas. La relación personal entre esos socios no está exenta de tensiones.Hoy están separados por la postura frente el Gobierno nacional. Lógicamente, los intereses de cada uno no son los mismos: a Schiaretti lo desvela –para ser reelegido en 2019– lograr el equilibrio en la Provincia. Para eso, necesita de Macri. A De la Sota le quita el sueño –para sus intenciones presidenciales– la próxima elección de medio término. Por eso, necesita tomar distancia de la Casa Rosada.Cerca de Schiaretti, aseguran que De la Sota "es el plan A" para las elecciones legislativas de 2017. La segunda opción es una boleta con caras nuevas, encabezada por el vicegobernador Martín Llaryora.La pulseada permanente entre los dos viejos zorros del peronismo no terminará ahora ni nunca. Siempre convivirán mirándose de reojo. De todos modos, Schiaretti disipó las dudas, si es que las había: "Ni yo ni De la Sota nos vamos a jubilar". Con eso dio por sentado que los dos seguirán poniéndole brasas al fuego de la política, más allá de la renovación generacional. Sin herencias ni dibujos Mientras los popes del peronismo juegan al ajedrez, el radicalismo vive en un estado de ansiedad casi constante. Durante un encuentro realizado en Villa Giardino, el Comité Provincia difundió ayer un duro comunicado contra el Gobierno provincial. Previsible y lógico para el principal partido de la oposición en Córdoba, independientemente de las alianzas. Lo curioso es que no se hizo en la reunión de dos días ninguna alusión a la visita del viernes último de Macri.Sólo Carlos Becerra opinó que no es momento para bailar, en alusión a la cumbia que danzó Macri con Schiaretti en el palco de Hernando.El discurso de Mario Negri fue sugestivo: el jefe del bloque de diputados nacionales de Cambiemos tituló su trabajo: "Los triunfos se construyen, no se heredan ni tampoco se dibujan".Les preguntó a los radicales si realmente quieren ser gobierno, "porque no alcanza con ser opositores, sino que hay que ser mejores". Habló de la construcción de un proyecto superador para llegar al Gobierno provincial.El documento del radicalismo, en algunos tramos bien duro, fue una arenga antes del inicio de la etapa electoral. Las listas están en pañales y las conversaciones con los macristas serán trabajosas. El intendente de Córdoba, Ramón Mestre, propone un juego especial. Insiste en que su hermano Diego sea el primer candidato a diputado nacional, aunque por lo bajo sus amigos deslizan que estaría dispuesto a ceder la cima de la boleta.¿Qué tiene el PRO para el primer lugar? Se hablaba del ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, pero en el propio radicalismo remarcan que el funcionario no lo desea. Otros sectores agitan la interna cuando se habla de postulaciones.Los macristas priorizan la importancia de colocar a una figura nueva que tenga el sostén de Macri, quien, remarcan, será una pieza fundamental en este proceso, si el país no se descarrila.Si cumple con lo que les dijo a los cordobeses en Roma, la próxima sería la última campaña para el Presidente. ¿Será así? Cuando se habla del tema, se multiplican las voces que dicen que a las palabras suele llevárselas el viento.

