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Regla de tres compuesta

El juego de relaciones cruzadas crispó el debate en los últimos días.

07 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Regla de tres compuesta
(Ilustración Juan Delfini)

Si la política se pudiera simplificar con una ecuación matemática, Córdoba podría deducir su futuro aplicando una regla de tres. En ese cálculo imaginario, el liderazgo político de los próximos años resultaría del hallazgo del cuarto término de una proporción, conociendo los tres restantes: el macrismo, que conduce la Casa Rosada; el peronismo, que gestiona la Provincia; y el radicalismo, que administra la principal municipalidad.Cada uno acumula un valor de aprobación social que oscila todos los días. El cuarto término de la ecuación aún está lejos de aparecer. Ocurrirá en el próximo año electoral.Como seguramente resultará de una combinación de los tres anteriores, el juego de relaciones cruzadas crispó el debate en los últimos días.Radicales y macristas cerraron filas con una calculadora en la mano. Antes de la visita del Presidente y a instancias del PRO, para defender los números de la Anses en la discusión por la armonización del sistema previsional.Después del viaje presidencial, para reclamar los fondos coparticipables a municipios, mayoritariamente radicales.Les respondieron según la regla de las correlaciones: son reacciones directamente proporcionales. A mayor cercanía de Schiaretti con Macri, tanto más intensa es la protesta, leyeron en El Panal.Es la clave de interpretación que llevó la réplica del bloque justicialista en la Legislatura al borde de la jactancia: "Cambiemos teme una alianza electoral de Macri con Schiaretti". Cruzados El Gobierno provincial evaluó con ese énfasis la visita de Macri. Prefirió poner en relieve el apoyo que le ofreció Schiaretti e incluso deslizó que el crítico discurso del gobernador ante los industriales más poderosos del país contó con un guiño del Presidente.En la oposición, advirtieron que la unidad de la mesa de Cambiemos es la herramienta política que pondrá un límite.Y señalan que la discusión por los números de la Caja ha dado un giro sustantivo después de una larga década: ya no podrán identificarse sin más los cálculos propios de Unión por Córdoba (UPC) con el reclamo de toda la Provincia. No sin poner la lupa en la letra chica de la negociación con la Anses.El escenario político cordobés se ha transformado así en un laboratorio de ensayo del modo en que evolucionará la formulación de una pata peronista en la coalición Cambiemos.Hay sectores del Gobierno nacional –aquellos que lidera el ministro Frigerio y opera, entre otros, Sebastián García de Luca– que alientan acuerdos electorales con aquellos sectores del justicialismo que se bifurcaron del proyecto kirchnerista.El peronismo cordobés califica como pocos ante ese requisito. Pero el anclaje territorial con el cual el macrismo obtuvo su triunfo holgado en Córdoba fue el que le proveyeron los adversarios históricos del PJ.Por otra parte, el cálculo de proporciones involucra más que las tres magnitudes conocidas. Facetas varias El peronismo provincial es, cuando menos, una sociedad bifronte. En la misma semana, Schiaretti apoyó a Macri y De la Sota se sentó con Massa a criticar ácidamente la economía oficialista.Tampoco hay un solo radicalismo en Córdoba. Y hasta el macrismo se interna ahora en el lujo de las internas. La regla de tres es compuesta, y se torna más compleja que un algoritmo.El cálculo, sin embargo, no es totalmente incierto cuando se juegan nombres en el tablero preelectoral. UPC tiene algunas ventajas comparativas. El colapso del kirchnerismo le suma a Macri, pero también a los referentes locales del peronismo.Pero, por sobre todo, UPC tiene la posibilidad de ubicar a sus dos mejores jugadores en la condición posicional más favorable. Schiaretti, actuando en rol de administrador; y De la Sota, como candidato en campaña."¿Quién será el candidato de Cambiemos? –compadrean en El Panal–. ¿Héctor Baldassi debatirá con De la Sota?".En el envión, se apresuran algunas comparaciones. Evalúan que Schiaretti camina sin sobresaltos, mientras que Macri ya incurrió en errores no forzados. Recuerdan la elección de Río Cuarto y ponen como ejemplo el conflicto por las tarifas. El atraso se lo facturan al kirchnerismo; y el ajuste, al Gobierno nacional.Por eso, la estrategia opositora se ha comenzado a ejecutar con una planilla de cálculo. Con el déficit de la Caja y cada envío de coparticipación. Sabiendo que si la economía no mejora, el PJ provincial se alineará del todo con Massa.Y que si hay reactivación, el gran elector será el Presidente. Acostumbrado a aplicar en política el frío rigor de los ingenieros.