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Recordarle su felonía y su crueldad

La cooptación de periodistas o el acoso económico a través de la discriminación de la pauta publicitaria es de una gravedad insalvable para una Nación. Daniel Gattás.

03 de mayo de 2012 a las 12:00 a. m.
Daniel Gattás (Docente de la UNC y la UCC)
Recordarle su felonía y su crueldad
Informarse y debatir. Lectores del diario en un bar de Córdoba (La Voz / Archivo).

El título de esta nota está inspirado en el tango Volvió una noche , de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, e intenta describir una de las inconductas más frecuentes y agraviantes en las que caen algunos políticos y periodistas, la "felonía", que no es otra cosa que traición y deslealtad a principios que los animaban tiempo atrás. El poeta florentino Dante Ali­ghieri, en su Divina comedia , imagina el Infierno dividido en nueve círculos, y en el último de ellos, constituido por un enorme lago de hielo formado a raíz del movimiento de las alas de Lucifer, es donde habitan para siempre los traidores. El clima y aislamiento del círculo está muy bien representado, con silencios que lo dicen todo, y donde no se hace referencia explícita a semejante pecado, ya que al ser tan obvio y tan grave, no hacen faltan explicaciones para los condenados. El hielo habla por sí mismo, simboliza la frialdad que hay en el corazón de los traidores. El arte de la deslealtad. En el ámbito actual de la política argentina, la traición a ideales y principios ya es moneda corriente y no genera sorpresa. Hay muchos ejemplos que demuestran la deslealtad de personajes, otrora ignotos, con quienes fueron sus mentores, lo que deja claro que, salvo honrosas excepciones, lo único que los ha unido son intereses comunes, y cuando estos desaparecen, queda deshecho cualquier vínculo. De ideologías, ni hablemos. Imaginar la lealtad hacia un modo de pensar forjado por prohombres a lo largo de muchos años hoy parece anticuado, y hasta diría que ingenuo. De lo único que se trata es de engañar, disfrazando con el traje de interés general el interés particular.Lo que sí es más novedoso en el último tiempo, y más peligroso aún, es la conducta de algunos periodistas, que han sido cooptados por el Gobierno nacional para trabajar como dóciles traductores de un discurso que aparece como único y hegemónico; penosamente, "billetera mata independencia".Obsérvese a título de ejemplo la expropiación de YPF. Más allá de que el tema pueda ser opinable y el cuestionamiento a Repsol razonable, este acontecimiento ha transformado de una manera sorprendente la visión de algunos periodistas que eran fuertes críticos frente a la inseguridad jurídica recurrente en nuestro país, los que ahora deambulan de canal en canal y de radio en radio anunciando la buena nueva y los beneficios que tendremos los argentinos frente a tan patriótica medida. Quien se anime a cuestionar el hecho o se pregunte por sus consecuencias puede llegar a sufrir el anatema de "infame traidor a la patria". Basta mirar las afrentas a los que son sometidos los diputados del PRO y los díscolos de la UCR.Los nuevos apóstoles, con el fanatismo propio de los conversos, de golpe creen indispensable tamaña decisión ante la conducta demoníaca de Repsol, empresa constituida por un grupo que, vale la pena recordar, fue apoyado y aplaudido por sus detractores actuales cuando se incorporó al negocio del petróleo en la Argentina. Incluso algunos comunicadores con gran histrionismo han logrado ponerle un toque sentimental y tanguero al relato, mostrando actitudes chauvinistas que vinculan el hecho con la recuperación de una "petrolera de bandera", como si ello fuera la panacea que alienta la ilusión del autoabastecimiento energético inmediato.Nadie se anima a preguntar quién y con qué criterio va a manejar YPF, si la empresa no se va a constituir en una bolsa de trabajo para reclutar militantes, ni de dónde van a salir los fondos para las inversiones. Garantías. El periodismo independiente y de investigación se ha convertido en los últimos 40 años en uno de los sostenes principales de los sistemas republicanos, porque es quien informa a la sociedad de los acontecimientos públicos. En particular, a partir del Caso Watergate, llevado a cabo por dos periodistas del Washington Post , que lograron desentrañar una compleja maraña que comprometía al presidente Richard Nixon y que le obligó a dimitir. Así, en todos los países serios, el periodismo independiente se ha transformado en un contralor sobre los tres poderes del Estado frente a los abusos que alguno de ellos pudiera cometer. Claro, tiene la obligación de ser objetivo, pero es una de las principales garantías de los ciudadanos frente a las arbitrariedades de quienes se sienten omnipotentes. La cooptación de periodistas o el acoso económico a través de la discriminación de la pauta publicitaria es de una gravedad inusitada para una Nación. Por otra parte, crea conductas difíciles de revertir, que nos dejan desamparados y sin saber exactamente cuáles son los caminos por donde transita la verdad. A Dios gracias, todavía hay muchos comunicadores que eligen el difícil y tortuoso camino de la independencia. Tendrán al final del recorrido la satisfacción de que su alma no terminará en el noveno círculo del Dante.