Recalculando
Los enigmas se suceden en los días previos a los que Schiaretti y mestre presentarán los respectivos presupuestos para el año próximo.
Nos sorprendimos de lo que no queríamos ver en los Estados Unidos. La victoria de Donald Trump tuvo un fortísimo impacto en todo el planeta. La agenda política de ciudades del mundo musulmán, de Rusia y de Argentina, por ejemplo, se conmovió con la ¿inesperada? victoria del magnate. El Gobierno nacional caminó con pasos desacomodados frente al ganador, en el que nunca creyó. El presidente Mauricio Macri, la canciller Susana Malcorra y el embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, quedaron obligados a desandar el camino que ingenuamente transitaron alzando de antemano las banderas de la derrotada Hillary Clinton. Se supone que Trump ni debe haberse enterado de los movimientos erróneos de los funcionarios argentinos. Ahora, nuestro país tiene un frente de tormenta importante y no se vincula con la xenofobia, la misoginia o el populismo que abraza el millonario estadounidense y que lo convierte en presa fácil de cualquier cuestionamiento.Sí está claro que, con el objetivo de recuperar el empleo, el próximo jefe de la Casa Blanca cerrará las tranqueras, aspirará todo el dinero que pueda y lo volcará a la obra pública. Como Roosevelt.Eso quiere decir que, de mínima, subirán las tasas, lo cual es una mala noticia para Argentina, para Córdoba y para la capital provincial, si es que pensaban seguir acudiendo a esos mercados a colocar bonos de deuda.Tampoco habrá que esperanzarse demasiado con aquella promesa de Macri centrada en que, una vez que se acordara con los fondos buitre, lloverían inversiones. Eso no pasó ni pasará, porque la próxima administración estadounidense no lo tiene en su agenda. "Todo era muy difícil, y no hay ningún dato que permita pensar que las cosas cambien", resumió un funcionario nacional. Los grandes secretos Mientras tratan de acomodar el cuerpo, nuestros gobernantes afrontan la última parte del año con metas particulares. Tanto el gobernador Juan Schiaretti como el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, se preparan para elevar a los respectivos órganos legislativos sus presupuestos para el año próximo.Existe marcada preocupación por el ajuste impositivo. En la provincia, Schiaretti prácticamente no ha dado ninguna pista. Eso alimenta las especulaciones. Sin embargo, algunas voces allegadas al gobernador indicaron que no habrá grandes cambios. Confirmaron una fuerte inversión en obras hídricas destinadas a reparar el daño que provocaron las inundaciones. El proyecto se presentará esta semanaEn la Municipalidad de Córdoba tampoco se habla demasiado del tema. Voceros de Mestre aseguran que la recaudación cayó 28 por ciento y que la merma de los llamados contribuyentes cumplidores trepó al 22 por ciento.También esta semana, el intendente enviará el Presupuesto al Concejo Deliberante.Se sabe que ambos proyectos –provincial y municipal– contemplan la realización de una importante obra pública. Muchos de los emprendimientos ya fueron anunciados, de modo que la novedad se desvanece. Sin embargo, en estos casos las confirmaciones son interesantes.Schiaretti y Mestre bajaron los decibeles de sus enfrentamientos de los últimos meses y este martes volverán a mostrarse en público juntos. Será cuando inauguren el segundo "corredor seguro" en barrio Marqués Anexo (obra de iluminación con artefactos led en las arterias principales).Curiosamente, la inauguración del primer "corredor seguro" (incluye a barrios Congreso y a San Pedro Nolasco y a otros sectores populares), en julio pasado, fue un motivo de quiebre importante en la relación del gobernador con el intendente.El viernes, Mestre y Schiaretti hablaron por teléfono y acordaron encabezar juntos el acto en Marqués Anexo, un sector de la ciudad en el que la violencia urbana tiene niveles prácticamente intolerables.Más allá de la gestión, peronistas y radicales continúan analizando la elección legislativa del año próximo, aunque en público traten de relativizar su importancia.En el peronismo, José Manuel de la Sota continúa su "gira artística" por Europa a la espera de definiciones. Hoy no las tiene, ni mucho menos. Su socio político de las últimas dos décadas, Schiaretti, es el primer aliado de Macri en el país, de modo que a él se le dificultará hacer campaña cuestionando al Presidente.También tiene sus bemoles el vínculo que el exgobernador mantiene con el diputado nacional Sergio Massa.En Cambiemos, tampoco hay certezas. "Todos estamos orejeando el naipe", graficó uno de los integrantes de la mesa de la alianza, que se reúne mañana en Córdoba.Por lo pronto, Mestre ya avisó que quiere para el radicalismo tres lugares expectables en la lista de candidatos (la misma cantidad que arriesga). "Eso lo defenderé con uñas y dientes", dicen que dijo Mestre. En buen romance, desafió al PRO a dilucidar la diferencia, si es que existiera, en una elección interna.

