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Recalculando

El impacto del caso Nisman y la imputación de la Presidenta pasaron por encima a todos los escenarios del país. De la Sota trata de acomodar el cuerpo para no perjudicar su mayor interés, es decir, sus aspiraciones de ser candidato a presidente. Para Córdoba, ahora la fecha de la elección del gobernador sería el 12 de julio, aunque su entorno no se anima a confirmar nada.

15 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Recalculando

Como hacía muchos años no se veía, la política provincial vive un estado de subordinación prácticamente total a hechos y situaciones ajenos al distrito. La dependencia económica se ha convertido en subordinación general. La muerte del fiscal Alberto Nisman, la convocatoria a la marcha del próximo miércoles, que seguramente congregará a miles de personas, y finalmente la imputación de la presidenta Cristina Fernández por encubrimiento en la causa Amia alteraron el ritmo de todo el país.Ese latigazo nacional no pega fuerte únicamente en Córdoba. Se da en todos lados, incluidas Buenos Aires y Capital Federal, por ejemplo. O Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, por mencionar algunas de las zonas más densamente pobladas del país.Nisman y todo lo que trae aparejado la investigación por la muerte del fiscal resultó un tsunami que, de momento, no encuentra dique de contención en ningún punto del territorio.La situación implica un fuerte golpe no sólo al gobierno o a ciertos sectores del poder; es un mazazo para toda la corporación política.Las encuestas coinciden al asegurar que Daniel Scioli es el candidato presidencial más golpeado por el imprevisto escenario, mientras que, por ahora, Sergio Massa se sostiene y Mauricio Macri pasa por un estado de consolidación. Esto, en todo el país.En Córdoba, Macri sigue siendo el único candidato en condiciones de superar a José Manuel de la Sota. El gobernador, a su vez, mide bien en la provincia, pero cuando sus aspiraciones presidenciales trasvasan las fronteras de Córdoba, entran en una pendiente que todavía no logra revertir. En la provincia, el jefe del peronismo sigue sin definir el día de la elección provincial. El cimbronazo nacional lo obligó a levantar el cartelito "recalculando", como si fuese un GPS.En los pasillos angostos del delasotismo, se habla ahora de una nueva fecha: el 12 de julio. De todas maneras, quienes sugieren este casillero, dicen que el dato "es válido para hoy, no más".Eso quiere decir que la cambiante realidad nacional arrastra a la provincia y De la Sota debe acomodar el cuerpo.Tiene virtualmente consagrada la fórmula Juan Schiaretti-Martín Llaryora, y sin embargo todavía no llamó al ministro Daniel Passerini para decirle que no puede ser candidato a gobernador. Así, el titular de Desarrollo Social sigue estableciendo contactos y preparándose para una interna que seguramente no librará.Passerini tiene un guiño de La Militante, una agrupación creada hace unos años y que se reporta con la pareja del gobernador, Adriana Nazario."Tenemos algunos problemas territoriales con esta agrupación", admiten algunos compañeros de ruta del gobernador. Esto no le hace gracia a Schiaretti, quien desearía tener la fecha de los comicios blanqueada y la fórmula definida, para empezar a caminar la provincia.Hoy, el casi seguro candidato sabe que los datos no están porque el principal elector de su partido no termina de confirmarlos. Esto genera incertidumbre y ansiedad, pero forma parte de un juego antiguo que De la Sota practica con destreza. O, por lo menos, parece hacerlo para disimular inseguridades. Un mensaje a la interna Como para meter presión y dar un mensaje claro a la interna, Schiaretti y Llaryora se mostraron juntos el viernes a la noche en el Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción de San Francisco. El diputado nacional anunció al sanfrancisqueño como su compañero de fórmula y pusieron primera. La fecha de los comicios fue mutando con el paso de las semanas. Hacia fin del año pasado, todo se encaminaba a fines de junio (fecha que aún sospecha el mestrismo). Después, el propio De la Sota habló de "agosto, septiembre" y ahora todo vuelve a ser una nebulosa y la dirigencia insinúa julio.En realidad, el gobernador no quiere poner el carro delante del caballo. Y el caballo es su candidatura presidencial.La semana pasada, desplazó a Fabián Maidana de la presidencia de Bancor. Oficialmente, el Gobierno comunicó que se trataba de un recambio natural. Y negó motivaciones políticas. Otras voces del peronismo sospechan que el mandatario provincial está curado en salud y busca evitar dolores de cabeza en campaña. No hay que olvidar que Maidana fue involucrado en el caso CBI, un escándalo financiero que cumple un año y que al comienzo pareció convertirse en un león que se devoraría a media Córdoba y hoy es sólo un expediente que apenas si arroja novedades.El caso, que detonó con la muerte de Jorge Suau, es sinuoso y oscuro y el fiscal federal del caso, Enrique Senestrari, hizo movimientos ampulosos, habló bastante pero, por lo que se sabe, avanzó poco y nada.Las pujas internas del peronismo no se clausuran en la fórmula gubernamental. La Intendencia de Córdoba es siempre un elemento a tener en cuenta. Y Olga Riutort intenta participar de las internas.Para trabar las aspiraciones de la concejala, enrolada en las filas de Sergio Massa, los delasotistas le exigen que se aparte del tigrense y que diga públicamente que su candidato presidencial es De la Sota.El gobernador tiene a Esteban Dómina como su delfín para la ciudad de Córdoba. Este es un gato que seguramente tendrá varias relaciones en las próximas semanas.Mientras tanto, en la oposición se sigue bailando un extraño minué que ya no sorprende a nadie. Los avances de la oposición para formar una lista de unidad están literalmente trabados.Pese a la incapacidad para avanzar, el peronismo tiene aquí un problema que no es sencillo: sus opositores ya no son el radicalismo y el juecismo o viceversa. A la mesa de las alternativas diferentes, hay que sumar al PRO.Hoy, Mauricio Macri tiene voz y voto en Córdoba. Eso altera el mapa político, aunque los principales aspirantes a encabezar la lista opositora –Ramón Mestre, de gira por Italia en estos días, y Luis Juez, en cama este fin de semana por una fuerte gripe–no dan muestras de superar las antiguas diferencias.Por el momento, ninguno resignará posiciones. Juez insiste en la interna como último camino para llegar a buen puerto. Sabe que esa alternativa no tiene chance. Y tampoco está dispuesto a resignar espacios graciosamente, mucho menos en favor de Mestre.A Macri le importa su candidatura, no el armado cordobés, aunque para su objetivo necesite lo segundo. Y ya empieza a cansarse de que sus operadores le arrimen el parte de Córdoba con la ya reiterada leyenda: "Sin novedades".