¿Quiénes son los santos?
La salvación no es por obras, sino por la fe en Jesucristo, como claramente lo enseña el Evangelio en la carta a los Efesios. Daniel Annone.
Hoy celebramos el Día de Todos los Santos. A propósito, ¿qué es un santo? Entre las distintas iglesias cristianas, existen diferentes criterios. En todo el Nuevo Testamento y en los primeros siglos, se llamaba "santos" a todos los convertidos a la fe cristiana. Y es común que el apóstol Pablo dirigiera sus cartas "a los santos que se reúnen en...". O sea, para los apóstoles, "santo" era simplemente sinónimo de "cristiano".En el siglo 4, se cambió el sentido a la palabra "santo" y comenzó a distinguirse con ese título a personas especiales y a los mártires de la fe. Por ello, el diccionario Espasa define "santo" como "perfecto y libre de toda culpa", "persona de especial virtud y ejemplo". Cristianos ejemplares. Deseo compartir lo que la comunidad evangélica piensa sobre los santos. Nada mejor que contar la sencilla experiencia de un pastor en España, quien un domingo a la mañana estaba abriendo las puertas del sencillo templo y una persona ajena a la fe evangélica se acercó con el deseo de conocer cómo era un templo evangélico. Ingresó, vio el púlpito, los bancos donde se sientan los fieles y le llamó mucho la atención ver las paredes sin ningún "santo", por lo que preguntó: "Pastor, ¿dónde están los santos?" El pastor, sin inmutarse, le respondió en forma muy sencilla: "Si usted espera un rato, los verá entrar por esa puerta y sentarse en las bancas..." Es que los santos son todos los fieles, los de los primeros siglos y los actuales. Según la enseñanza bíblica, santo es el creyente en Cristo Jesús. Ahora bien, ¿los santos famosos son mediadores? ¿Debemos orar a ellos pidiéndoles que intercedan por nuestras necesidades? ¿Tienen méritos extras como para compartirlos con otros? Por supuesto que no. Ya Jesús dijo que todo lo que un hijo de Dios haga es su obligación hacerlo y no le alcanza ni para su propia salvación, pues necesita de la obra de Jesucristo en la Cruz para su propia salvación. Podemos leer lo que Jesús dijo en el Evangelio San Lucas, 17:7 al 10, reafirmando este principio. Testigos de su fe. Un "santo" es todo cristiano, pero nos hemos acostumbrado a pensar que santos son los próceres de nuestra fe y, por supuesto, ejemplos a ser imitados. Lo que sí debe quedar bien claro es que el más grande santo ni siquiera puede hacer algo por su propia salvación y mucho menos tener un plus para compartir con otros.La lista de santos o próceres de la fe cristiana es amplísima y muy digna de ser imitada. Admiramos a los apóstoles, a los cristianos de los primeros siglos, entre los que se destacaron hombres como Policarpo de Esmirna, Orígenes y San Agustín, y otros como Carlos Spurgeon, Martín Lutero, el doctor Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, entre muchísimos otros cristianos que fueron fieles testigos de su fe. Pero ninguno de ellos tuvo méritos para conceder a los demás, todos necesitaron de Jesucristo para alcanzar la salvación de sus almas.La salvación no es por obras sino por la fe en Jesucristo, como claramente lo enseña el Evangelio en la carta a los Efesios 2:8 al 10.Damos gracias a Dios por esa gran cantidad de santos que a través de la historia nos han dejado sus hermosos ejemplos para imitar. Ellos y nosotros formamos parte de los santos que Jesucristo redimió por su sangre derramada en la cruz del calvario.

