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Quiénes y cuándo

Poe. Seré breve. Currículum. Dios. ¿Soy el único que piensa así del corazón? Daniel Salzano.

02 de abril de 2011 a las 08:10 a. m.
Redacción La Voz
Quiénes y cuándo

Poe

Aparte de los 70 cuentos que escribió, lo que más me gusta de Edgar Allan Poe es cuando se casó con Virginia, su prima de 14. De un lado, ella, poco más alta y mucho más bella que cualquiera de las muñecas que alineaba tras la cabecera de su cama, y del otro él, escritor bigotón y –tal como consta en el único retrato decente de su vida– de solapas notablemente percudidas. Tenía 29 años en 1838, cuando le sacaron la foto, y lo más probable es que aún tartamudeara si en su presencia se pronunciaban las palabras más recurrentes de su obra: cuervo, gato, tifus, péndulo, ajenjo y morfina.

Para quienes aún transitan la bolilla uno de su obra: Poe quedó huérfano a los cuatro años y fue adoptado por una familia acaudalada que quiso convertirlo en militar y fracasó, porque lo echaron de West Point, y después volvió a fracasar, porque lo quiso convertir en abogado y lo echaron de la Universidad de Virginia.

Bueno, Poe poeta, novelista, periodista y, para hacerla corta, padre fundador de la moderna novela policial, se casó con su prima de 14 con la esperanza de sentar cabeza, pero la verdad es que lo único que los dos hacían bien era abrazarse y, por cualquier motivo, llorar apasionadamente. O sea que ella se murió porque al lado de su esposo todo se moría y él, ya sin mujer y sin casa y sin editor y sin un peso en el bolsillo, se dedicó a lo bestia a recorrer los bares de Baltimore y pedía una copita de ajenjo por cada cuento que escribía. A ver quién es el guapo que aguanta sin reventar 70 copas de ajenjo.

Y eso es todo, aunque la verdad es que eso no es todo, porque en la última feria del libro de la Plaza San Martín conseguí El escarabajo de oro por dos pesos.

¡A ver, mozo, dos pesos de ajenjo para el loco!

Seré breve

Una de las peores cosas / que te pueden suceder / es perder el amor / Eso es justamente lo que me pasa / nena / yo conservo los sentimientos / pero he perdido el amor por la política.

Faltan menos de siete meses para las elecciones / y como Steve McQueen en el calabozo / de la Isla del Diablo / voy tachando los días / con el mango de una cuchara / ya conocen la rutina: / a las 6:30 te convidan Marlboro / a las 6:45 una copita de grapa / y a las 7:00 te cortan la cabeza.

Seré breve / nena / he perdido el amor por la política.

A los hombres / se los puede golpear para humillarlos / para doblegarlos / A nosotros nos han golpeado / para que hagamos rayitas / con el mango de una cuchara / sin entender lo que sucede.

Seré breve / nena / tengo tan manchado el Documento Nacional de Identidad / con gotas de sudor / que parece la libreta del almacenero.Una vez en la playa del supermercado / vi a una pareja / que cargaba el auto con paquetes / cerraba las puertas / se mandaba a mudar / olvidaba a su hijo en un cochecito.

Que te abandonen tus padres en una playa de estacionamiento / es lo peor que puede sucederte / Que la clase dirigente te abandone como a un bebé / es lo peor que puede sucederte / Eso / y perder el amor por la política / naturalmente.

Seré breve: / al primer candidato que me pare por la calle / que camine cien metros a mi lado / que me recorra la cara con la yema de los dedos / que hable con mi propia voz / que se detenga ante el acordeonista del área peatonal y diga / ¡ah! / ¡esto es música! / esto me gusta / yo lo votaría / Quiero decir / nena / que podría volver a enamorarme.

Currículum

Daniel Salzano nació en la ciudad de Córdoba al mismo tiempo que en Nueva York se estrenaba El Ciudadano y que en un cottolengo de humedad lenta y frío masivo dejaba de vivir Jelly Roll Morton, pianista mayor de cinco anillos y 14 dedos.

A los 3 años era capaz de localizar la Cruz del Sur sin necesidad de que cayeran las últimas hojas de la parra y a los 6 era un chico sano y reidor que, sin saber nadar, subía al trampolín y se tiraba de cabeza.

A los 13 años se clavó un alfiler en el pulpejo de un pulgar y dibujó un corazón ensangrentado que envió a vuelta de correo al chalé que la actriz Gene Tierney tenía en Malibú. Recién a los 17, observando a un amigo que no hablaba, tuvo su primer contacto con la muerte.Protegido por el mismo sobretodo negro con el que Marcello Mastroianni atravesó la Segunda Guerra Mundial, aprendió a robar libros con la punta de los dedos. Le hubiera gustado que lo metieran preso por haber robado los versos de Vallejo.

Estudió Derecho a lo largo de un día que duró 23 horas, repartió bulones subido a la bicicleta de una ferretería y por las noches escribía canciones de amor que enviaba en sobre lacrado al Festival Nacional de la Tristeza. Después, cuando menos lo esperaba, su hijo ya había cumplido 20 años y si iba a la Plaza de los Burros no existía, y si iba al Zoológico a visitar al oso Boris había muerto. Sus padres también habían muerto.

Ha publicado en diversas revistas parroquiales y, cuando los mozos le sirven un café, le dicen: hola, maestro. Ésa es una de las cosas que lo matan de esta ciudad donde, por algún motivo, todos son maestros.

Dios

Dios está aquí.

Al comienzo creí que era una pintura y que no podía moverse / la pintura estaba en la Iglesia de la Sagrada Familia / y él posaba de frente / riéndose de todos / un viejo demasiado viejo / para que yo le dirigiera la palabra.

A su lado había un papagayo / las grandes ramas de un roble / el paraíso terrenal / y la tortuga y la liebre de la fábula / cruzando la meta simultáneamente.

Es probable que aún esté aquí / sin energía / idéntico a sí mismo / quiero decir que tarde o temprano descubrimos / que no sólo son los niños los que crecen.

Después / con los años / advertí que no era una pintura / sino que como el resto de los hombres / salía por las noches / con una camisa blanca cegadora / a pasar un rato divertido / lo que quiero decir es que si llueve Dios se moja / si hace frío cruza los brazos sobre el pecho / y en el baño / hojeando las revistas / piensa que hubiera hecho una buena pareja con Marilyn Monroe.

¿Puedes querernos / Dios / puedes querernos? / Ésa es la pregunta que le hace la gente todo el tiempo / a mí lo que más me gusta / es cuando se levanta / desnudo / y comienza a vestirse / sus ojos son como los faros de un tren / que está a punto de llevarte por delante. Hace años que fuma / sentado / en el umbral del Hospital de Urgencias / visto de espaldas / no se sabe si es un hombre / otro hombre.Una vez / en el Mercado Norte / vi abrir un zapallo con un preciso golpe / de machete / él estaba ahí / observando las semillas que volaban / Dios está aquí / y también estaba ahí.

Y ustedes hubieran estado en febrero de 1951 / en la avenida Olmos / cuando el circo norteamericano pasó desfilando antes de levantar la carpa junto al río / también lo hubieran visto / te dabas cuenta por los pies / el movimiento / el ritmo de los hombros / es tan importante / como no robarás / no mentirás / no matarás.

Dios es libre para irse o para quedarse / para emborracharse / para hacer gorgoritos con un buche de Listerine / o rechazar el uso del cuchillo porque le tiene miedo.

A veces te sigue a diez pasos de distancia / y si te volvés para increparlo / se detiene frente a Bonafide / como si estuviera por comprar chocolatines / volar / puede volar.

Lo que más le gusta es fingir / hacerse el que va a chocar / y cuando está por estrellarse contra el reloj del Monserrat / cobra altura / porque le veo la suela / estoy seguro que Dios lleva zapatos.

¿Soy el único que piensa así del corazón?

Veinte días después / de que me operaran / pesaba 45 kilos / tenía el colesterol las transaminasas la bilirrubina todo bien / pero no lograba decir una palabra.

No podía soportar la idea / que alguien me hubiera tocado el corazón / Si me hubieran cortado una oreja no hubiera pasado nada / si me hubiera muerto no hubiera pasado nada / pero el corazón / ¿soy el único que piensa así del corazón?

Treinta días después / las cosas iban peor / por la ventana del hospital veía un montacargas / mi mujer me dijo / la ropa te está quedando grande / no me voy a poner a hablar aquí de mi mujer / bueno / voy a hablar un poquito: / mi mujer siempre está ahí / es la que aparece por la ventana / cuando suena el timbre / alguna vez la gente dirá: ¿cuál Salzano? / ¿El que se casó con aquella mujer tan hermosa?

Fuimos a comprar un traje nuevo / me probé uno azul y soñador / pero las mangas me quedaban por encima de los dedos / la bragueta muy arriba / era un traje para hombres de corazón inmaculado.

De un lado del probador estaba yo / del otro estaba ella / ¿cómo te queda? / preguntaba / ¿cómo te queda?

Quiero decir que algo / muy importante / estaba por pasar.

Lo que pasó fue que me senté en el piso / con los huesitos sueltos adentro del traje / entonces empecé a llorar / qué manera de llorar / lo hice de tal forma que bubún / el corazón volvió a latir / bubún / el corazón / me había perdonado / bubún / ¿Soy el único que piensa así del corazón?