Temas del día:

Qué hacer por Córdoba

La estrategia pasará, ­seguramente, por constituir y reforzar un liderazgo social, no sólo en la faz de gobierno, sino también en la empresarial y ciudadana, que trabaje de forma integrada. 

30 de noviembre de 2013 a las 02:22 p. m.
Eugenio Gimeno Balaguer*
Qué hacer por Córdoba

Queramos o no, hay que tomar conciencia de que, hoy por hoy, Córdoba necesita mantenerse a flote por sus propias fuerzas. Esto es lo primero y todos debemos comprenderlo. Es como si es­tuviéramos en una sociedad en emergencia, con vínculos y conexiones precarias, donde hay que tener mucho cuidado para recuperar lo valioso y ­fortalecerlo. Hay que lograr el consenso para reafirmar nuestro norte y que la energía sume y no neutralice los esfuerzos; para eso, el nuevo paradigma debe ser contar con dirigentes públicos y privados que, aunque disientan en su ideología, coincidan en la construcción de un Estado amigo de la sociedad, para que la sociedad también sea amiga del Estado.Hay que focalizar en la necesidad de "construir el vehículo y decidir la marcha", recordando que agitarse no es necesariamente moverse en una dirección, y tomar el ­contexto nacional e interna­cional como proveedores de recursos. Estamos en situaciones en las que no tenemos más remedio que hacer siempre algo para sostenernos, para "mantenernos a flote". El día que no lo hacemos, nos degradamos, nos abandonamos, y así corremos el riesgo de hundirnos sin remedio.La estrategia pasará segu­ramente por constituir y reforzar un liderazgo social, no sólo en la faz de gobierno sino también empresaria y ciudadana, que trabaje de forma integrada, que pueda sacudir la inercia, la rutina y el escepticismo, utilizar los vientos en contra con inteligencia.El pesimismo disfruta de un prestigio intelectual que no merece. Y si se emite un juicio optimista, es objeto de burla e indiferencia.Hay que cambiar la pregunta "qué va a pasar" por la pregunta "qué vamos a hacer".Necesitamos un equipo ­compenetrado del desafío y ­entusiasmado por él, formado para privilegiar el campeonato más que la jugada individual, pero consciente de que una ­buena jugada en combinación con otros puede dar mejores resultados.Un equipo que no olvide que el entusiasmo sin concepto es ciego y corre el riesgo de estrellarse; pero también recordando que el concepto sin entusiasmo difícilmente conseguirá sus metas en tiempo y forma. En este sentido, en el intento por superar posiciones encontradas, una vez más es necesario recordar que una cosa es aprender a percibir de modo más claro los sentimientos propios, y otra, muy distinta, es aprender a controlarlos.Una cosa es conocer las teorías y otra, ser experto en su aplicación.

Gerencia y conducción

En la gerencia, confluyen sentimientos, decisiones y expectativas por resultados a lograr; y existen situaciones donde esta confluencia alcanza las características que denominamos “momentos críticos”.

Hice, hace algún tiempo, mi interpretación libre de la palabra “crisis”. En esa época, cuando era más joven, pensaba que una crisis obligaría a las personas a mostrarse como realmente son, es decir optar por una preferencia, definirse. Y ¿qué les haría actuar así?... una crisis. O sea algo que los obligara a tomar decisiones en situación extrema, por ejemplo, una guerra.

Allí, decíamos, se pondría en evidencia para los demás, 
y a veces para ellos mismos, 
la verdadera naturaleza de 
su ser.

En este análisis del pasado, las conclusiones apuntaban a “lo trágico” y a “lo irremediable”; hoy me gustaría explorar más “lo posible” (dentro de “lo irremediable”).

Nuestra realidad no nos enfrenta a un mundo de cosas sino a un mundo de cosas sentimentalmente percibidas y, en función de ello, sentimos seguridad o abandono. Así, nuestra vida se convierte en un tira y afloje entre los elementos en discordia.

La inteligencia puede ma­nejar esos significados, puede pensarlos aunque no los esté sintiendo en ese instante. No hace falta tener sed para valorar el agua, pero sí para sentir su valor.

Esos significados derivados de una experiencia sentimental son los valores. Compartir estos valores será también im­perioso en una conducción ­inteligente..

Los peligros de la hora

Recuerdo al filósofo Soren Kierkegaard cuando, en su pequeño libro

Diapsálmatas

(en danés: grageas musicales), narraba que en un teatro se declaró un incendio en los bastidores. Salió el payaso a dar la noticia al público. Pero este, creyendo que se trataba de un chiste, aplaudió. Repitió el payaso la noticia y el público le aplaudió más todavía. Así pienso yo –concluía Kierkegaard– que perecerá el mundo: bajo el júbilo general de cabezas chistosas que creerán que se trata de un chiste.

Vivimos días en que nuestras decisiones pueden marcar nuestro futuro. Y no es chiste. La motivación para una decisión o el cambio de una decisión tomada está influida por tres grandes deseos a nivel personal: el de bienestar, el de vinculación social y el de expansión de posibilidades.

Valoremos la importancia de nuestra decisión para expandir nuestras posibilidades. El tiempo se acerca.

Ministro de Planificación, Inversión y Financiamiento  del Gobierno de Córdoba