Próceres
Les decimos próceres a los famosos de la historia, a los “padres de la patria”, decía mi viejo... Mejor lo busco; acá está: “Prócer: hombre ilustre y famoso, respetado por sus cualidades, que contribuyó al engrandecimiento o a la liberación de su comunidad”. ¿Ves? Personajes del pasado.
-¡Feliz día, hijo! –¡Gracias, pa!–Es la pelota que querías, ¿no?-Sí, ¡está buenísima!-¿Jugamos?-Dale, pero primero tengo una pregunta importante: ¿Los próceres... se extinguieron?-¿¡Qué!? ¿Por qué se te ocurrió eso hoy, Día del Niño?-¿Viste que mañana es el aniversario de San Martín? Bueno, en el cole estudiamos esa época y me quedé pensando por qué antes había próceres y ahora no. ¿Desaparecieron, como los dinosaurios?-Dejame pensar. Les decimos próceres a los famosos de la historia, a los "padres de la patria", decía mi viejo... Mejor lo busco; acá está: "Prócer: hombre ilustre y famoso, respetado por sus cualidades, que contribuyó al engrandecimiento o a la liberación de su comunidad". ¿Ves? Personajes del pasado.-¿O sea que a los ilustres y famosos de ahora les falta tiempo?-Algo así.–¿Y todos eran hombres? ¿No hay próceres mujeres?-¡Claro que hay! Pero como antes las mujeres estaban relegadas y no ocupaban cargos importantes, no se conocían. Últimamente, los historiadores rescataron la memoria de muchas que trabajaron por la patria igual que los hombres.-¡Tenés razón! La "vieja" de Historia nos habló de Juana Surdui y Alicia Moró de... algo.-Juana Azurduy y Alicia Moreau de Justo. Y no se dice "la vieja", sino la profe.-Decime pa, ¿vos tenés candidatos a prócer para el futuro? -Buena pregunta. Yo conozco mucha gente buena que trabaja para los demás. Son hombres y mujeres comunes que, en silencio y despacito, hacen grandes obras. Y no les importa si después los llaman próceres o algo parecido.-No sabés lo bien que me hace que me cuentes eso.-Y vos, ¿ves a alguien como prócer?-No sé... Conozco poca gente. ¿Podría ser la abuela? Es sabia, todos la respetan... y además tiene como 100 años...-No tanto... a vos te parece. Pero, digo, de los gobernantes de ahora, ¿alguno podría llegar a prócer?-No sé, pa, tengo 12 años, apenas si entiendo lo que me pasa a mí.-Tenés razón. Si en la época de San Martín un padre le hubiera preguntado al hijo si conocía a un prócer, tampoco hubiera contestado. Se van haciendo con el tiempo.-¿Decís que San Martín no nació así perfectito, como sale en las láminas? -Claro que no; era un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos. Logró cosas importantes para el país, pero también se equivocaba. Tenía buenos amigos y también enemigos mortales. Prócer fue después, cuando quedó sólo su obra.-Pero los chicos no podemos esperar. Necesitamos próceres ahora; para poder confiar.-Hay mucha gente así, muy cerca. Son profesores, dirigentes, investigadores, laburantes, idealistas, que no son ilustres ni famosos pero son confiables. Ellos trabajan para "liberarnos y engrandecer a la comunidad", como vimos. No importa si aparecerán en libros de Historia. Están hoy al lado tuyo.-Como vos, pa, que siempre estás a mi lado. Me parece que decís todo esto porque te estás postulando para prócer. Sos capo, ¿eh?-Eso crees ahora... Dentro de un tiempo, me vas a cuestionar todo.-No, pa, eso no va a pasar... ¿o sí?-El tiempo dirá...-Eso decís cuando no querés contestar. Bueno, me quedó claro: San Martín era un tipo normal, laburador y después se hizo prócer. Y ahora tenemos alrededor a mucha gente que capaz llegue a serlo. Me pone tranquilo que me cuentes eso, como si me dieras otro regalo del Día del Niño. Pero escuchame... tengo otra duda.-Hijito, ya hablamos mucho. ¿Jugamos o no a la pelota? El que pierde, ayuda en la cocina.–Pa, no te arriesgues: los próceres no lavan platos...

