Por la recuperación de los sindicatos
La intromisión del Estado en la vida gremial se da por cooptación y también por leyes, decretos y resoluciones.
Un informe presentado hace unos días por La Voz aborda uno de los problemas más cruciales para los trabajadores: la representación sindical. La eternización en los sillones por parte de dirigentes, motivo del informe, es sólo uno de los aspectos que hacen a la existencia de una burocracia sindical. Es decir, de una estructura montada sobre el usufructo de un aparato y de los fondos de las obras sociales, y alejada de la participación efectiva de los trabajadores en la vida gremial. En el marco de una política que descarga sobre trabajadores activos y pasivos una andanada de ataques a sus condiciones de vida, como son los tarifazos, las rebajas efectivas del salario o la jubilación, las suspensiones o despidos y la inflación, entre otros, el carácter y la calidad de la vida sindical es decisiva.Por eso, la Tercera Conferencia Nacional de la Corriente Sindical Clasista (orientada por el Partido Obrero), a realizarse el próximo 2 de julio en Buenos Aires, fue convocada con el objetivo de organizar la lucha "Por una nueva dirección de los trabajadores, para derrotar el ajuste".
Burocracia sindical
La existencia de una burocracia sindical es la expresión de una profunda mimetización de los dirigentes sindicales con los intereses de la clase capitalista. Sólo para dar algunos ejemplos:
¿A quiénes, si no, responden los Moyano, Caló, Yasky o Micheli cuando, después de concentrar toda su acción contra los despidos en los vericuetos del Parlamento, dejaron pasar sin abrir la boca el veto presidencial a la llamada ley antidespidos?
¿Quién se beneficia con la pasividad manifiesta de la dirigencia sindical cordobesa frente a la ley 10.333, que rebajó un 11 por ciento las jubilaciones?
¿Y la firma de acuerdos salariales lejos de lo reclamado por las bases y que abiertamente dejan el ingreso del trabajador desguarnecido frente al aumento constante del costo de vida?
Los dirigentes nacionales reconocieron el derecho constitucional (¿?) del presidente Mauricio Macri al veto, a cambio de un engrosamiento de los fondos que manejan para las obras sociales (a las que aportan rigurosamente los trabajadores), una caja clave para forjar y manejar un aparato.
La enorme transferencia de recursos del bolsillo del trabajador a la clase capitalista, la que fugó a los paraísos offshore la friolera de 400 mil millones de dólares, sólo es posible si en las organizaciones sindicales dominan los representantes de esta última.
El Estado es el primer sostenedor de la burocracia sindical. Ha habido una política, sobre todo con el surgimiento del peronismo, de cooptación de dirigentes gremiales y de estatización de los sindicatos, que todos los gobiernos buscaron profundizar, convirtiendo a las organizaciones obreras en apéndices de los intereses de clase sostenidos por el propio Estado, en tanto y en cuanto representante él mismo de la clase capitalista.
Cooptación y regimentación
La intromisión del Estado en la vida sindical se desenvuelve no sólo a través de la cooptación sino también de la regimentación vía leyes, decretos o resoluciones ministeriales que tienen más peso que la decisión soberana de los afiliados o representados por las entidades gremiales. Pesa más lo que diga un burócrata que una asamblea de los mismos trabajadores.
Esto es lo que acaba de resolver la Corte Suprema de Justicia de la Nación en un fallo que aparece justamente cuando, en forma cada vez más amplia, los trabajadores salen a luchar contra esa misma política económica, pasando por encima de las conducciones de los sindicatos, como lo testimonian los trabajadores de Cresta Roja otra vez en la calle, los de la salud en Córdoba o los choferes de UTA, por dar algunos ejemplos.
La Corte Suprema intenta establecer un control tanto sobre la acción de “un grupo informal de obreros” como sobre las seccionales, comisiones internas antiburocráticas y combativas y sindicatos en reclamo de inscripción gremial, que están tomando en sus manos la lucha contra el ajustazo capitalista del gobierno nacional de Macri y de los gobernadores de todo signo, como la kirchnerista Rosana Bertone, en Tierra del Fuego.
Delegados de base
La dirigencia sindical de Córdoba está en febriles negociaciones para discutir la “unidad” de las dos CGT provinciales (paradójicamente, la iniciativa despertó la aparición de nuevas divisiones).
El gobierno provincial se ha metido de lleno en la formación de un nuevo agrupamiento (el MTC) y mandó a decir que quiere para la CGT un “perfil productivista”, por lo que se inclina por un representante de un gremio industrial.
Lo primero que salta a la vista es que la discusión sobre la organización sindical de los trabajadores a los únicos que no incluye es, justamente, a los trabajadores.
Entre burócratas sindicales y burócratas del Estado, están armando la “unidad” del movimiento obrero.
La organización del movimiento obrero y la unidad del mismo son tareas que sólo competen a los trabajadores.
A las negociaciones en curso, les oponemos el reclamo de un congreso de delegados de bases de todos los gremios para discutir:
1)
Un programa frente al ajuste.
2)
Un plan de lucha.
3)
La unidad de todos los trabajadores para sostener el programa y la acción.
* Legislador provincial por el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT).

