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El periodismo, en perspectiva

Es muy notable el fenómeno de la disminución de los públicos cautivos en que se sustentaban los medios tradicionales. Miguel Pérez Gaudio.

21 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Miguel Pérez Gaudio (Rector del Colegio Universitario de Periodismo)
El periodismo, en perspectiva

S on muchas las novedades que tienen vinculación directa con el periodismo. Por una parte, la prensa gráfica (diarios, revistas) evidencia altibajos, debido a la aparición de nuevos productos y la desaparición de otros. Es muy notable el fenómeno de la disminución de los públicos cautivos en que se sustentaban. Para los unos y para los otros, el tema de fondo se refiere a las calidades certificadas de los contenidos y de presentaciones visuales con que se ofrecen al público. Ocurre algo semejante –salvando los lenguajes– en periodismo de televisión y radio. La ventaja, en algunos casos, es que la mayoría de los contenidos llega en forma optativa al público, dentro de un margen de posibilidades de gratuidad (a diferencia de los diarios y revistas) o pago de abonos en la TV por cable; no así en radio.Aquí aparece un factor desequilibrante que tiene que ver con todos los medios en general: Internet. Es de fácil y barato acceso, cuando no, en general, gratuita. Los diarios, el periodismo televisivo y el radiofónico, al contar con sus páginas web, abren posibilidades a un público muy vasto, que de alguna manera se va desvinculando de aportes económicos a los medios convencionales. En este marco, ¿cuál es el futuro del periodismo? La calidad. Está dada por un conjunto de cualidades, como primicias, buenas historias, confiabilidad, diseños estéticos, originalidad. Los públicos. Hoy son mucho más sensibles a la consideración de los contenidos multimediáticos, sobre todo a los que tienen suficiente interés social, que realmente los empaticen al tratar sobre sus mayores expectativas en relación con la calidad de vida a la que, como ciudadanos, tienen derecho. Se podrá abrumar con propuestas de alto impacto, pero tarde o temprano éstas, si no tienen consistencia o abusan, resultan desechables para los nuevos públicos. Éstos son despiertos, críticos y sensibles. En perspectiva, no sólo están adquiriendo mayor autonomía de elección, sino que además se han vuelto rebeldes a las cosas que no les interesan. Apuntan a su mayor consideración y calificación como público-meta y público cautivo, esperando que el medio haga méritos para conquistarlos. Esperan buenas razones para invertir su tiempo y dinero en los medios.Los directores de medios tienen ahora en sus manos los desafíos. Primero, tendrán que abrirse y compartir estas preocupaciones con su personal, donde reside el gran capital de los comunicadores sociales. Ellos son protagonistas potenciales con talento, voluntad, condiciones y legítimas expectativas de reconocimiento y gratificaciones humanas, morales, intelectuales y económicas, para lo cual se requiere una formación profesional permanente, activa y efectiva. Nuestra sugerencia a los medios y a sus actores: mejor delimitación de campo (prioridad de lo local) y un compromiso de sustentación de los temas de abordaje, con adecuada profundización con tres virtudes esenciales: validaciones de confiabilidad, discursos atractivos y comprensibles y, algo fundamental en nuestro tiempo, atracción visual y auditiva, caracterizando representaciones de belleza estética en todos sus lenguajes formales. Por último, una duda metódica: ¿no habrá llegado el momento de emprender la transformación valiéndose de todas las potencialidades modernas? El conjunto de medios y profesionales y el aporte de instituciones académicas son, en conjunto, los actores principales. ¿No tendrían que buscarse y encontrarse solidariamente, para ponerse de acuerdo en función de bienes comunes?