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Los peligros de "pegarle" al golpeado

Continuar trabajando únicamente desde la perspectiva jurídica no sólo no resuelve el fenómeno de la violencia, sino que lo agrava. Leandro Dionisio y Darío Gigena Parker.

18 de mayo de 2013 a las 02:22 p. m.
Leandro Dionisio y Darío Gigena Parker*
Los peligros de "pegarle" al golpeado

Durante mucho tiempo y hasta la actualidad, incluso, la violencia de género ha sido tomada más como un fenómeno del campo jurídico que del ámbito sanitario. De hecho, en nuestro país, la mayoría de las iniciativas implementadas han surgido casi con exclusividad del ámbito jurídico. En todas ellas, existe un fuerte énfasis en la protección de la víctima, con una serie de baterías de acciones penales en contra del victimario. Hay poco o nada de trabajo sobre la víctima o de contención del victimario para la corrección de este tipo de vínculos. Mucho menos de promoción de relaciones saludables, ni de prevención específica en la temática. Expertos en la temática afirman que hoy se conocen diversos factores relacionados con las conductas agresivas. Algo que resulta completamente revelador es que los sujetos que cometen femicidio, además de presentar factores de riesgo conocidos, tienen disparadores relativamente previsibles. Aquí es donde las medidas implementadas parecen sesgar un factor estratégico: ¿cómo se trabaja con el riesgo? Repasemos los disparadores. Para que un hombre pueda cometer un femicidio, debe existir una ruptura (divorcio, vivencias de rechazo y abandono, infidelidad) que afecte su necesidad de control, posesividad y narcisismo. Este sujeto presenta un patrón vital de inseguridad, impulsividad, uso de la violencia para obtener gratificación y un limitado acceso a sus emociones, con fuertes sentimientos de inadecuación y por supuesto, en gran frecuencia, consumo de alcohol y drogas. Estas características necesitan también de su contraparte: parejas sumisas o pasivo-agresivas, críticas, pero permisivas, que a su vez hacen cambios súbitos como respuesta a mensajes del exterior, lo que acentúa de manera extraordinaria todos los gatillantes de una conducta violenta. A la luz de estos hallazgos, las medidas jurídicas que se enfocan sólo en proteger a la víctima funcionarían más como un disparador potencial de la conducta violenta grave o, dicho más simple, "es echar leña al fuego". Es obvio que continuar trabajando únicamente desde esta perspectiva no sólo no resuelve el fenómeno de la violencia sino que lo agrava. Es necesario romper con esta lógica, promoviendo un trabajo interdisciplinario que aborde el riesgo de manera horizontal. Ninguna disciplina puede abarcar todo, mucho menos el complejo problema de la violencia. Es importante desarrollar una alianza entre los generadores de opinión: políticos, deportistas, empresarios, sindicalistas, miembros de los distintos cultos e incluso los medios de comunicación, de tal forma que colaboren en reforzar acciones culturales de pautas correctivas vinculares (relaciones saludables) orientadas a la comunidad. Simplemente haciendo mención de la problemática y de la necesidad de desarrollar relaciones saludables en todo ámbito en donde se encuentren. Creemos que de este modo podremos generar una resolución integral y no efectista de un fenómeno que crece día a día y lesiona el presente y el futuro de miles de nuestros conciudadanos.

* Presidente y secretario de la Asociación de Psiquiatras de la provincia de Córdoba, respectivamente