Fraternidad religiosa. La paz que transforma
Un estado de angustia emocional trae preocupación y temor frente a los acontecimientos que día a día nos toca vivir.
Diferentes situaciones adversas que están ocurriendo en el mundo entero producen un sinnúmero de emociones negativas que afectan de una manera u otra a la sociedad en la que vivimos.
Un estado de angustia emocional que trae preocupación y temor frente a los acontecimientos que día a día nos toca vivir. Surge de esta manera el sufrimiento, que trae sentimientos de tristeza y ansiedad que pueden afectarnos no solo emocionalmente, sino también físicamente. Una serie de enfrentamientos que se dan en diferentes ámbitos han producido situaciones que son dolorosas y que atentan contra la tranquilidad y la paz que nos merecemos los seres humanos.
El egoísmo y la vanidad de algunos han llevado a un buen número de seres humanos, en diferentes lugares del mundo, a vivir emociones negativas que tienen que ver con padecimientos relacionados con guerras y enfrentamientos que están causando mucho dolor y angustia.
Se hace difícil de esta manera encontrar la paz que todo ser humano tanto anhela. No es fácil tolerar aquellas cosas que, provocadas por un interés personal, afectan la convivencia de toda una sociedad. Cuando hablamos de paz, me parece importante referirnos a lo que comúnmente llamamos paz interior. Sin poder alcanzar individualmente la paz interior, se hace muy difícil transmitir a quienes nos rodean la tranquilidad necesaria para enfrentar las adversidades que se presentan a diario.
En las Sagradas Escrituras, el Salmista David dice: “En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado” Salmo 4 V:8, también dice: “En el día de mi angustia te llamaré porque tu me respondes” Salmo 86 Vers. 7.
Qué importante poder recurrir a nuestro Dios en momentos de angustia, sabiendo que Él va a responder a nuestro llamado. Su intervención hará posible que la paz interior pueda venir a nuestras vidas. Podemos vivir confiando en que su sola presencia ha de producir esa tranquilidad interior que tanto necesitamos. De Él también vendrá esa fortaleza que nos ayuda a poder enfrentar la adversidad en tiempos difíciles, sabiendo que prontamente ha de desaparecer toda angustia y sufrimiento.
Oramos por los que en estos días están sufriendo a causa de una guerra injusta. Pedimos a Dios que intervenga, trayendo su paz necesaria para que se puedan resolver aquellos conflictos que humanamente son imposibles de resolver.
Que así sea. Dios te bendiga.
*Pastor evangélico, integrante del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz).



