Temas del día:

La paz dentro de nuestro corazón

Si hemos de encontrar la paz, es en nuestro interior; es en el corazón donde tenemos que buscarla. Alejandro Ali Badrán.

21 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Alejandro Ali Badrán Imán (Integrante del Comipaz)
La paz dentro de nuestro corazón

Cuando saludamos diciendo assalamu alaicum (la paz sea con ustedes), pronunciamos una corta frase, la más mencionada en la práctica islámica. Y es precisamente la paz que emana de nuestros corazones, para que la conciencia individual pueda establecerse en el centro de la tranquilidad humana. Cuando uno saluda sinceramente con la paz de Dios, se abre en nuestros corazones la posibilidad de recibir y aceptar al otro sin condiciones, rindiendo nuestras vidas individuales autónomas ante la fuente de la paz. El que recibe el saludo, a su vez responde de igual forma, pero invirtiendo el orden de las palabras: uaalaicumus salam (y con ustedes sea la paz); este es el saludo islámico en el mundo entero. En la escritura sagrada, podemos encontrar dos términos que se refieren a la paz. Uno es saquinah, que significa sosiego, quietud, tranquilidad, porque sólo se percibe en el corazón humano como una gracia de Dios, como nos dice en el Corán: "Él es quien hizo descender la saquinah en los corazones de los que creen, para intensificar la luz y su fe". El otro término que se traduce comúnmente como paz es salam , pero en árabe tiene acepciones que le dan un significado mucho más amplio que el español, que incluye un sentido de certeza, de libertad, de perfección, que se corresponde con la realidad del espíritu, realidad que está más allá del tiempo y del espacio. Nuestro corazón es un reflejo de Dios. Si hemos de encontrar la paz es en nuestro interior, es en el corazón donde tenemos que buscarla. Para tener acceso a la paz nos refugiamos en Dios, que es fuente de armonía, y nosotros somos un recipiente vacío para poder ser llenado con su gracia, invocando su nombre, porque su nombre es la puerta hacia el reino de la realidad y sus nombres son la llave que abre el acceso a todo lo que es tangible. La paz es el estado natural del ser humano que vive en armonía con la realidad divina. La sumisión a Dios tiene connotaciones de libertad, suavidad, de paz real; no es un sometimiento ciego ni quejumbroso, sino que es un estado de aceptación positiva de la iniciativa divina en todo acontecer, sea interno o externo, que lo vemos en el religioso practicante, en su libertad que le permite vivir en armonía con la realidad absoluta y aceptando la misericordia de Dios.Sabemos que al buscar la paz también debemos buscar el conocimiento. Y recordemos lo que nos decía el profeta Mahoma (Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él): "A aquel que viaja en busca del conocimiento y la sabiduría, Dios lo colocará en una senda que conduce al paraíso"; esto incluye la memorización, la lectura, la toma de apuntes, la comprensión, la contemplación y otros actos que facilitan el aprendizaje.También el profeta comparó a aquellos que poseen conocimiento y sabiduría con estrellas que guían a la gente en la oscuridad, adornan el cielo y lo sacan de las tinieblas, al decir: "Los sabios de la tierra son como las estrellas del cielo, mediante las cuales la gente se guía en la oscuridad de la tierra y el mar; si las estrellas se extinguen, incluso los sabios pueden extraviarse". Esta metáfora es profunda, pues la comprensión de la unicidad de Dios, del conocimiento, de las leyes, no se puede obtener sólo por el saber científico, sino también reconociendo las revelaciones divinas en sus libros sagrados. En tanto permanezca el conocimiento y existan los sabios, está garantizada la cultura de la paz, esa paz que anhelamos para toda la humanidad. Uassalamu alaicum (La paz sea con todos).