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Paz con la naturaleza

Junto a tantas referencias bíblicas que hablan de la creación, este relato hace ver que la ecología no es un mero añadido moderno a la Doctrina Social de la Iglesia.

09 de noviembre de 2021 a las 12:02 a. m.
Pedro Torres*
Paz con la naturaleza
El cuidado del planeta y de la naturaleza son mandatos de larga data. (Freepik)

La cumbre sobre el cambio climático que se ha realizado la semana pasada en Escocia buscando la toma de conciencia y compromisos por el cuidado de la casa común ha sido noticia a muchos niveles, incluso en las organizaciones religiosas de todo el mundo que invitaban a trabajar por la paz con la naturaleza.

Aunque el lenguaje es nuevo y las preocupaciones tengan otras raíces, me resultó interesante acompañar este acontecimiento con la propuesta del profeta Jonás en el libro bíblico que lleva su nombre. Curiosamente el llamado penitencial del que era portador, y al que tanto se resistió a proclamar, tuvo repercusiones inmediatas no sólo en el ayuno del rey y la población sino por decreto en un ayuno del ganado menor y mayor. Incluso la vivaz historia de Jonás alcanza su clave de comprensión del corazón misericordioso del Dios de todos los pueblos por la experiencia de un ricino que se secó y dejó de dar sombra.

Se trata de un cuento con finalidad didáctica, donde el humor y la ironía constituyen uno de los resortes del relato, y las imágenes tienen tal resonancia que impregnan los relatos de los tres primeros evangelios y marcaron el arte que en las catacumbas nos dejaron los primeros cristianos.

El mensaje esencial es presentar al Dios de Israel como un Dios profundamente compasivo y misericordioso con todos, un mensaje que resuena y funciona con los enemigos de su tiempo, los asirios, y hace descubrir al amor de Dios por el diverso, el extranjero. Siempre es una tensión abrazar lo diverso, que el relato parece romper, invitando a la apertura.

Todo es grande en la narración: el viento, la tormenta, el pez, como también el destino del profeta, la ciudad de Nínive y la corrupción moral de sus habitantes, que no son capaces de distinguir qué está bien y qué está mal, como nos relata el último versículo.

Junto a tantas referencias bíblicas que hablan de la creación, este relato hace ver que la ecología no es un mero añadido moderno a la Doctrina Social de la Iglesia. Más bien pareciera que aún no hemos percibido que la clave de la ecología integral, de la que ya nos hablaba Juan Pablo II, nos ofrece una inigualable oportunidad para releer y actualizar los fundamentos de nuestra fe y en compromiso para construir en una cultura plural un mundo mejor.

* Obispo católico. Miembro del Comipaz.