Paz y bien para el papa Francisco
En los próximos días, se podrán conocer y decir más cosas de este hombre que hoy Dios ha llamado a ser sucesor de Pedro. Paz y bien para el papa Francisco. Federico Palacios.
A pocas horas de la elección del papa Francisco, quiero intentar escribir estas líneas, aun cuando la sorpresa y la emoción me invaden. Ante todo, los cristianos debemos rendir el debido homenaje al Espíritu Santo, que es quien guía la historia eclesial y elige hombres frágiles, pero fortalecidos y capacitados por su acción, para guiar la barca de la Iglesia en cada época.Si bien el nuevo Santo Padre es el primer jesuita que es elegido papa, el primer latinoamericano y argentino, y el primero en llamarse Francisco, no es por cierto lo que me conmovió profundamente de su elección.En estos años, me ha tocado vivir situaciones en las cuales estuve muy cerca del nuevo Papa. Recuerdo algunos momentos ecuménicos e interreligiosos en Buenos Aires; otros con mi movimiento, Comunidad de Jesús, al cual él le hizo sentir su aprecio y valoración.¿Qué rasgos de la personalidad del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio me impactaron?En primer lugar, es un hombre que cree en el poder de la oración. Es clásico su pedido: "Recen y hagan rezar por mí". Lo vimos hoy en el balcón ante la Plaza San Pedro, cuando se inclinó para que el pueblo creyente rezara por él. Lo caracteriza, además, la sencillez y la austeridad en su apariencia y en el uso de los bienes materiales. Por ejemplo, llegar a un evento masivo en colectivo o en subte y saludar como uno más, ante la mirada atónita de todos. Su nombre, Francisco, probablemente tenga esta connotación de "volver a lo esencial y simple del Evangelio", como lo vivió Francisco de Asís. Con intenso espíritu misionero, ha insistido a los feligreses de Buenos Aires a salir de la sacristía y llegar sin miedo hasta la periferia de la ciudad, salir de los encierros, de los esquemas. Su prédica es sencilla, breve, pero no por esto superficial, sino cargada de un mensaje evangélico siempre vibrante de entusiasmo.Es notable el respeto del que goza entre los líderes judíos, musulmanes y de otras religiones, como así también de cristianos no católicos. Mientras se anunciaba su elección, me llamaron telefónicamente cinco amigos de la iglesia evangélica, algunos de ellos pentecostales; todos vibraban con la elección de Bergoglio, reconociendo su autoridad espiritual.En los próximos días, se podrán conocer y decir más cosas de este hombre que hoy Dios ha llamado a ser sucesor de Pedro. Paz y bien para el papa Francisco.

