¿El Paicor necesita una reforma o una auditoría?
Reformar el programa del Paicor eliminando los comedores es una forma de eliminarlo, reemplazándolo por otro programa que sea de “delivery”. Adrián Vitali.
El gobernador José Manuel de la Sota está analizando una fuerte reforma del programa del Paicor.
Reformar el Paicor eliminando los comedores es una forma de eliminar el programa, reemplazándolo por otro programa que sea de delivery . Porque el programa Paicor requiere de un lugar donde haya comedor y personas que sirvan la comida, para que otros se alimenten.
Operativamente, es inviable la propuesta de que los chicos se lleven la comida a su casa, porque tendrían que realizar dos viajes a la escuela, con el riesgo que eso significa.
Uno de los viajes sería para buscar la comida y otro para ir a clases. Muchos niños van por la comida a la escuela. En muchos casos, es la única comida del día.
Efectos colaterales. ¿Quién podría garantizar que después de que el niño retiró la comida vuelva a clase? ¿Esta nueva propuesta no aumentaría la deserción escolar que es tan grave en la provincia?
Además, la mayoría comería la comida fría o correrían el riesgo de quemarse o de que se les caiga el alimento. Los chicos harían de delivery gratis de la Provincia. Cuando llueva, ¿cómo van a hacer para ir a buscar la comida? ¿O ese día no comerían los que viven lejos sino los que puedan ira a buscarla porque viven cerca de la escuela?
La otra alternativa del bolsón mensual no les garantiza a los niños la ración que ellos necesitan para nutrirse. Porque en los hogares casi siempre el más grande come más.
¿Esta nueva propuesta no aumentaría la desnutrición infantil que hace tiempo la Provincia no puede controlar?
El argumento de que los niños que reciben el almuerzo fuera de su casa pierden los lazos familiares es anacrónico.
Hoy los lazos familiares son culturalmente distintos. Son muy pocos los niños de distintas clases sociales que todos los días del año comen junto a sus familiares.
Desconocer esto es desconocer la realidad y si desconocemos la realidad difícilmente podamos transformarla. Si hasta los que están confeccionando el programa tampoco comen con sus hijos y no por eso pierden los vínculos familiares.
Escuchar a todos. Las políticas sociales no se pueden modificar sin la participación de la comunidad educativa, que es la receptora del beneficio.
Si no escuchamos a los docentes y a los padres difícilmente puedan crearse programas que lleguen efectivamente a la comunidad.
Durante la crisis de 2001, los programas sociales de asistencia aumentaron. Pero cuando el país salió del infierno y crecíamos a tasas chinas, la ayuda alimentaria no disminuyó y siguió siendo la misma, con la gravedad de que fue usada como instrumento asistencialista.
Hoy la Provincia tiene dificultades económicas y quiere hacer parte del ajuste sobre los más vulnerables, que son los niños.
Si los cambios no se hicieron cuando estábamos en mejor situación económica, porque se prefirió la política asistencialista a la política de desarrollo sustentable, hoy sería una irresponsabilidad intentar hacerlo, sólo para bajar los costos innecesarios del Paicor que se pierden en la estructura de la militancia política y no llega a los niños.
Lo que el Paicor necesita es una auditoría y una decisión política para mejorar su funcionamiento.
*Uno de los autores del libro “Cinco curas, confesiones silenciadas”.

